El “cuartel” de La Bola en el centro histórico de Saltillo.
Así era Antonio Martínez Rodríguez, “Toño La Bola”, pionero sindicalista de los voceadores y entrañable trabajador del centro de Saltillo, quien falleció la madrugada de este sábado a los 86 años de edad

Se alistó en la Marina y por un tiempo navegó por los litorales mexicanos, pese a haber nacido en Saltillo, la semiárida capital coahuilense. Actuó como una suerte de banquero para ayudar a los apresurados clientes bancarios de la calle de Victoria. Fue un auténtico líder gremial, trabajador representante de los trabajadores, pero sobre todo contribuyó con su esfuerzo diario a que el concepto de libertad de expresión, fuera más que un discurso. 

Así era Antonio Martínez Rodríguez, “Toño La Bola”, pionero sindicalista de los voceadores y entrañable trabajador del centro de Saltillo, quien falleció la madrugada de este sábado a los 86 años de edad.

Su fallecimiento sorprendió y consternó a miembros de diferentes sectores de la ciudad, no únicamente al gremio periodístico, porque “Toño, la Bola” no fue sólo un personaje icónico, con anécdotas para dar y regalar, sino también un luchador social, que se esforzó por mejorar las condiciones de vida de sus representados.

Fundador de la Unión de Voceadores y Expendedores de Saltillo, dirigió el gremio a lo largo de 15 años. Y lo hizo tan bien que, los logros obtenidos en coordinación con VANGUARDIA y otras empresas locales para elevar el nivel de bienestar de los expendedores de periódicos y revistas, se hicieron notar en otras plazas de la República.

LÍDER A NIVEL NACIONAL

Por ello, en el lapso de 1988 a 1991, “La Bola” llegó a liderar a nivel nacional, a los voceadores de todo el País.

Durante ese periodo, entre otros beneficios que obtuvo con base en una bien planeada y ejecutada gestoría, destacó la obtención del servicio médico del DIF para los voceadores y la atención en el Hospital del Niño para los hijos de quienes se dedican a este oficio.

Cualquier saltillense que transite por la calle de Victoria, sabe dónde se ubicaba el cuartel general de Antonio Martínez: Victoria y Padre Flores, donde políticos, empresarios, estudiantes, presbíteros, amas de casa, adquieren revistas y diarios.

El sobrenombre de “La Bola” -o mejor dicho, su nombre de batalla- lo heredó de su hermano mayor, Jesús, quien pequeño´, sufrió un golpe cerca de uno de los ojos, dejándole una protuberancia en la cara, que fue motivo de burla. Así, la “bola” se quedó para todos los hermanos Martínez. De hecho, Jesús también trabajó como voceador.

Toño nació el 30 de marzo de 1933 en Saltillo. Desde temprana edad comenzó a vender periódicos para aportar recursos económicos a su hogar.

En 2004, el Ayuntamiento de la capital coahuilense otorgó a Toño ‘La Bola’, la “Presea Saltillo”, y VANGUARDIA, por su parte, le entregó un reconocimiento para celebrar su cincuenta aniversario como voceador.

“La Bola” cumplió siete décadas en su puesto y fue uno de los saltillenses cuyas biografías publicaron las autoridades estatales como una forma de reconocimiento ciudadano e institucional.

Toño “La Bola”, ícono de los voceadores de Saltillo y del País, deja una huella que otros difícilmente llenarán.v