Tiempo de mancillar a los coahuilenses es este de la tercera fase del moreirato ideada por el dictador para 24 años, si es que lo permitimos las voces disidentes del estado y el santo señor de la Capilla nos concede el milagro.

PRIMER MARTIRIO. Si como lo ha declarado el señor Gobernador encargado de despacho, tenemos hospitales públicos de primer mundo en Coahuila gracias a la bondad del profesor bailador y su sucesor Rubén N, como es que al haberse visto necesitado de cirugía no acudió a ellos y sí al Hospital Español de su natal Torreón.

No se piense que se comenta esto sólo por joder al vecino, pero óigame entonces tienen razón los profesores agraviados por la pésima condición de las clínicas magisteriales, los médicos que se quejan de la falta de mantenimiento a los equipos de hospitales de la Secretaria de Salud o la inexistencia de ellos, y la enfermedad del funcionario y primer priista del estado viene a corroborar el supuesto.

Recuerdo que, en su libro “Parte de Guerra”, Julio Scherer describía cómo el general Marcelino García Barragán entrego a su hijo Javier el manuscrito de los sucesos del 68, postrado a muerte en un catre en el hospital militar y renegó de los tiempos modernos, donde el autohalago es una condena.

Millones a obras hospitalarias de relumbrón y fachada, como el Chavarría de Piedras Negras inaugurado dos veces o el Oncológico de Saltillo, la más grande burla del clan Moreira a los coahuilenses.

En su salud lo hallarán, dicta un refrán popular, y aquí sucede. Pronta recuperación al gerente encargado, y recuerde que el reloj de la impunidad sigue marcando puntualmente aun a riesgo de su salud.

SEGUNDO MARTIRIO. Para los maestros perseguidos que pensaban que con la salida del nefasto Enrique Flores de la Coordinación Jurídica de la SEDU había terminado su martirio, están muy equivocados.

La sustituta de este personaje que hoy hace y deshace en notarías, resultó ser una alumna de Thanos, el destructor de medio universo.

Y es que las voces informativas señalan que la señora Diana Carolina Díaz, flamante nueva coordinadora, ocupa su tiempo en acrecentar las mieses y ganancias de su notaría numero 125 ( de las piratas entregadas en 2017), que aun cuando está en suspenso –por solicitar permiso de andar en la grilla– sigue operando con un amigo notario y deja encargado el despacho a dos secuaces llenas de resabios contra los maestros, por un lado la exprimera dama del poder judicial Rosalinda Garza y por la otra su “estrella” Judith Paulina Espinoza y ejecutora de las más bajas y variadas pifias judiciales llenas de ignorancia y errores, pero al fin que sirven para retardar los juicios laborales y evitar el pago de adeudos millonarios por despidos injustificados ideados desde el escritorio del entonces secretario Chema Fraustro, y que terminaron en sendas derrotas del poderoso funcionario.

Lo peor del caso es que se comen solas las fallidas estrategias y esconden al secretario de Educación sus trapacerías y travesuras nefastas. Al decir ranchero: “Déjenlas que batan el agua, así se la han de beber”.

TERCER MARTIRIO. Por el rumbo de la política habrá que felicitar a Rigo Fuentes por esa campaña tan efectiva que produjo más del 300 por ciento de militantes en Coahuila del otrora invencible y hoy vencido PRI estatal.

El padrón del PRI reportaba en enero pasado a 88 mil 170 militantes en el estado, pero gracias a los oficios del funcionario, al 11 de junio aumentó a 326 mil 683. El incremento implicó afiliar a mil 715 personas cada día en una acción difícil, pero difícil de creer, como diría el comentarista televisivo.

El compromiso del primer priista y encargado de despacho del estado con la hechicera hidalguense fue el de apoyarla con más de 300 mil votos, lo anterior debido a la endeble personalidad de Alito y a la nefasta imagen de Carolina y su cónyuge innombrable.

De esa manera fue echada a andar la mera, la micha y micha, y todas las herramientas electorales traducidas en despensas, tinacos, dinero a una maquinaria enmohecida que difícilmente responderá a los designios del saqueador de Coahuila. Los enemigos del PRI no están en la oposición sino en el partido mismo, son quienes anidan rencores y tenderán a pasar factura en las elecciones internas, sólo recordar lo sucedido con Riquelme en las internas del 2017, que casi sale derrotado por el buen Berino, a quien le robaron la elección. Vaya cosa.