Desde finales de abril de este año, el presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró que su gobierno y los ciudadanos están “domando” la epidemia de COVID-19. En ese tiempo las cifras oficiales reportaban que México tenía ya mil 351 muertes y 14 mil 677 contagios. En esos días, el gobernador de Coahuila, Miguel Riquelme, dijo que: “La curva de contagios se bajó cuando pusimos el uso de cubrebocas”. Ninguno de los dos tenía o tiene idea del comportamiento de la enfermedad y seguro desconocían que el coronavirus carece de palabra.

Pero quien quiso convertirse en el personaje que, gracias a sus acciones, domó al temible COVID-19 fue el alcalde Manolo Jiménez, cuando a finales de junio la revista Forbes México publicó un reportaje pagado, aún no sabemos con dinero de quién, pero en donde destacaba el “Modelo Saltillo” como la referencia nacional para combatir el COVID-19. Saltillo era pues el ejemplo a seguir, pues aquí se había contenido a la pandemia y eso no se había logrado solo, sino gracias a uno de los alcaldes mejor calificados de México, señalaba Forbes. Había pues una tormenta, pero un capitán que nos había sacado de ella, y ese era nadie más que Manolo Jiménez. Lo que siguió después, fue una gran coordinación para inducir que algunos medios retomaran el publirreportaje de la revista Forbes.

Pasó el tiempo y el COVID-19 se encargó de atropellar el “Modelo Saltillo”, pues a su paso por la capital de Coahuila, la enfermedad ha acabado con la vida de casi 300 saltillenses, contagiando a más de 4 mil y creciendo a tasas alarmantes.

¿Pero es esto culpa de Manolo Jiménez? por supuesto que no, como tampoco lo era la presunción de que a finales de junio los entonces pocos casos mortales y tasa de contagios eran gracias a sus atinadas acciones.

De lo que sí se le puede culpar es de no entender que la negación y los retrasos para imponer restricciones estrictas para detener la epidemia son un camino de ida y vuelta entre los ciudadanos y los políticos. Y es que si esperamos que la gente cumpla tiene que creer en ellos.

Yo quisiera entender la desesperación de Manolo Jiménez. El 2020 debería de haber sido el año de su mayor posicionamiento de cara a las elecciones estatales donde se renovará la gubernatura. Pero en su acelerada carrera, era muy prematuro y hasta irresponsable declarar la victoria sobre el virus. Aun ahora, no estamos ni siquiera cerca de terminar con la primera ola de infección, y no hemos hecho casi nada para evitar una segunda.

Así que hablar en ese tiempo del éxito del “Modelo Saltillo” fue una irresponsabilidad y ahora lo vemos con las altas tasas de contagios y mortalidad. Más importante aún, es no planear desde ya la posibilidad de una segunda ola de infección, porque ahora están más interesados en dar carpetazo a la primera.

¿Necesitaba la carrera política de Manolo Jiménez de esa clase de publicidad? En mi opinión no. Y es que nadie con un juicio alejado de filias y fobias, puede negar que es él y solo él quien se hará de la candidatura del PRI a la gubernatura y si las cosas siguen como hasta ahora, de la oficina principal de palacio rosa. Lo repito, me atengo a los hechos. En el PRI no hay nadie que alcance a hacerle sombra, Miguel Riquelme no tendrá la fuerza para oponerse, si acaso la tendrá, será para asumirse como el político que lo impulsó. Así que Manolo no enfrentará mayor oposición al interior del PRI y si hablamos de otros partidos, está claro que si Carlos Salinas de Gortari hubiera encontrado el nivel de la oposición que existe en Coahuila, hubiera sido nombrado emperador. El COVID-19 es una crisis aguda con consecuencias impredecibles. Los pronósticos fallaron y estamos ahora en pleno relajamiento del autocuidado de la sociedad. El ejemplo de lo que no se debe de hacer es el “Modelo Saltillo”, una ciudad en donde viven mi familia y amigos a los que quiero ver sanos. Ya vi morir a gente muy cercana debido al COVID, por lo que ahora lo que se pide es la madurez de nuestras autoridades, mayor seriedad y manejar lo que se puede manejar. Actuar con firmeza, aunque eso cueste popularidad política.

Yo invito al alcalde Manolo Jiménez a que impulse una campaña para que muchos más saltillenses cambien su comportamiento diario. Su tiempo personal llegará sin duda, pero por el momento hay otras prioridades.

  @marcosduranf