Foto: Tomada de Internet
Rodolfo Carrillo Fuentes, "El Niño de Oro", era el hermano menor de Amado Carrillo Fuentes, líder del cártel de Juárez

Desde aquella tarde del 2004, el estacionamiento público de una plaza comercial en el sector Recursos Hidráulicos aún sigue oliendo a pólvora y causando temor en quienes todavía recuerdan el momento en que ahí, ráfagas de “cuerno de chivo” acabaran con la vida de Rodolfo Carrillo Fuentes, “El Niño de Oro”, hermano del extinto narcotraficante “El Señor de los Cielos”. 

No mucho tiempo después de aminorar la guerra de la familia Arellano Félix con 'El Chapo' Guzmán y 'El Mayo' Zambada, comenzó otra con la familia Carrillo Fuentes, la misma que durante los noventa había sido su aliada.

El 11 de septiembre de 2004, más de 500 balas fueron disparadas en el estacionamiento de un cine de Culiacán. Varias atravesaron los cuerpos de un cuidacoches, cinco sicarios, así como de Rodolfo Carrillo Fuentes y Giovanna Quevedo, su novia de 18 años. Rodolfo era el hermano menor del ya fallecido Señor de los Cielos. Le decían 'El Niño de Oro'.

Su asesinato había sido decretado un par de meses antes en una reunión en Monterrey encabezada por El Mayo y El Chapo. La razón de la sentencia de muerte era que el Niño de Oro había asesinado a su vez a diversos socios y cómplices del Chapo y El Mayo que eran piezas clave para la introducción de cocaína a Estados Unidos.

La ejecución de “El Niño de Oro” atraería una ola de violencia en la capital sinaloense, pues se suscitaron enfrentamientos entre cárteles del narcotráfico por una supuesta traición.

Por el atentado a “Rodolfillo” fueron detenidos Pedro Pérez e Ismael Castañeda, este último según lo establecido pagó con años de cárcel al ser acusado de alterar la escena del crimen; y el primero por presuntos vínculos con la delincuencia organizada, ya que se dijo que era quien brindaba protección al fallecido Rodolfo Carrillo Fuentes “El Niño de Oro”.

En represalia, la familia Carrillo Fuentes ordenó semanas después el asesinato de Arturo, El Pollo, hermano de El Chapo que se encontraba preso en el Penal de Almoloya.

Tan riesgosa era la situación que Vicentillo Sambada salió de la ciudad ya que un sicario detenido por sus hombres confesó haber sido contratado para secuestrar a la esposa del hijo del Mayo, cortarle la cabeza y enviársela en una caja a la familia, un tipo de venganza que ya había sucedido en otras ocasiones en el inmisericorde mundo narco.

La guerra siguió los años siguientes y en 2008 el cártel de Sinaloa lanzó una ofensiva en Ciudad Juárez con el fin de arrebatarle el control del lugar a la familia Carrillo Fuentes, cosa que no logró del todo y que provocó una larga lista de enfrentamientos con un grupo especial creado por el cartel chihuahuense llamado La Línea. Aunado esto a una ocupación militar, la disputa acabó con más de mil 500 homicidios y el colapso de la vida civil de los habitantes de esta ciudad fronteriza con El Paso, Texas.

Con información de El Debate y El País