Alejandro Gutiérrez Gutiérrez, uno de los hombres más cercanos a líder del PRI, Manlio Fabio Beltrones, se pronunció ayer por no descartarse en el juego de la sucesión en la gubernatura de Coahuila.


La posición que ocupa Gutiérrez lo convierte en uno de los principales cuadros políticos coahuilenses en la escena nacional. Desde hace años, el empresario se ha colocado en una butaca cercana a Manlio Fabio Beltrones, uno de los hombres de mayor poder de decisión en el tricolor.


Que Gutiérrez Gutiérrez no se haya descartado para contender por la Gubernatura de Coahuila levanta ámpula en la escena política local. ¿Será que estamos ante el noveno aspirante a ocupar el Palacio Rosa?


Sólo el tiempo lo dictará. Ya Gutiérrez lo decía ayer por la mañana: “No puedo decidir el día de hoy lo que sucederá en los próximos años”. 


Y es que el evento de entrega de una obra de infraestructura de calado para la entidad, como lo es la modernización del Aeropuerto Plan de Guadalupe, fue el escenario de mensajes políticos.
A la par de un hipotético noveno aspirante, el gobernador Rubén Moreira tendió puentes hacia las candidaturas independientes.


Y es que el triunfo de Jaime “El Bronco” Rodríguez Calderón en Nuevo León ha despertado una oleada de “independientes” en todo el País; en Coahuila, el tema también comienza a tomar fuerza.


El mensaje que el Gobernador del Estado envió ayer en su discurso en la entrega de la modernización de la pista del aeropuerto de Ramos Arizpe, es una muestra de la apertura a estos mecanismos de acceso a la toma de decisiones públicas sin formar parte de los partidos.


Sin embargo, la promesa de abrir la puerta sin obstáculos a ciudadanos apartidistas deberá de ser refrendada en las legislaciones secundarias de índole electoral en el Estado.
Desde el pasado 14 de agosto, diputados locales del PRI abrieron la puerta a este tipo de abanderamientos, al coincidir con el titular del Ejecutivo: no habrá candados.


Esta tesitura estatal contrasta con la presentada en estados como Puebla, Chihuahua, Aguascalientes, Hidalgo, Sinaloa, Veracruz, Tlaxcala y Tamaulipas, donde los partidos -desde el Poder Legislativo- han buscado colocar trabas a los independientes.


El pasado martes una muestra heterogénea de personajes públicos de la sociedad mexicana lo planteaba en un desplegado a nivel nacional: las candidaturas independientes no sustituyen ni desplazan a los partidos políticos, sólo genera una mayor competencia electoral y, a la vez, presión a los partidos.


Por ello, los partidos deben ubicar de mejor manera a sus principales cuadros, los más preparados, para retomar lo perdido ante la ciudadanía.


Según una encuesta del Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública (CESOP) de la Cámara de Diputados, 62 por ciento de la población respaldaría una candidatura independiente. A la par que el 44 por ciento considera que es una opción que compensa el desencanto con los partidos. 


Lo cierto es que el juego de la sucesión lleva semanas en marcha, a pesar de estar a más de 600 días de la jornada electoral. Y cada día hay más jugadores, esperemos que también sean los mejores para el futuro de la entidad.