Inexorablemente, el sexenio de la segunda parte del “moreirato” se acerca a su fin. En el Quinto Informe la seguridad pública se evidenció, pero para proteger al todavía Ejecutivo que se mantuvo blindado en una amplia área con multitud de guardias con amenazantes perros que hasta podían arrastrar a los jóvenes que los sujetaban. Además había guardias francotiradores en la azotea del Teatro de la Ciudad que tienen una sola misión, simple en palabras: cuidar a los altos mandatarios de Estado, no a los ciudadanos a quienes pueden asesinar al más leve signo de sublevación contra su jefe.

Los ciudadanos coahuilenses que, en uso de su pleno derecho a protestar, pretendían estar presentes en el Quinto Informe sólo pudieron mantenerse tras el área blindada, a casi medio kilómetro de la “casa de los ciudadanos”, el Congreso local, y con los francotiradores apuntando directamente a ellos. ¿Cómo se llama eso? Acaso es intimidación o represión. No es posible. En un Informe en el que el actual Mandatario se compromete a “Garantizar el respeto a los derechos humanos y ampliar al máximo el ejercicio de los mismos” (El Universal), esto es una agresión palmaria. Además dijo que entre sus prioridades está proteger a los animales; es probable que eso sí lo haga, por favor.

Pero ahí estaban los Trabajadores de la Educación, integrantes de la Coalición, testigos manifiestos de los engaños del heredero del nepotista profesor Moreira.

Los trabajadores denunciaron de nuevo el incumplimiento de los “compromisos” que en junio pasado firmó Moreira II para que la Clínica del Magisterio contara con el abastecimiento suficiente de medicamentos, como debe ser de acuerdo a las aportaciones vigentes de los derechohabientes de la Sección 38, la UAdeC y la UAAAN, pero Moreira incumplió su palabra.

El señor Rubén Moreira también se comprometió a que se realizarán auditorías por parte de la empresa “independiente” Deloitte, que resultaron un fiasco por actuar a favor del Gobierno. Y en lo que se refiere a la derogación de las leyes aprobadas por unanimidad por la Sexagésima Legislatura el 22 de diciembre de 2015,  por supuesto que los integrantes de la guiñolLegislatura no mueven un dedo si el titiritero no ordena, como lo mostraron las mantas que presentó la Coalición el día del malhadado Informe.

El Mandatario Estatal destacó los logros en materia de transparencia, rendición de cuentas, “salud”, educación y desarrollo social. De acuerdo a los reclamos de la Coalición de los Trabajadores de la Educación, en materia de salud, este gobierno está más que reprobado; por algo la CNDH decretó inconstitucionales las leyes aprobadas por la Sexagésima Legislatura e incluso están siendo revisadas por la Suprema Corte de la Nación.

Asimismo, Rubén se comprometió oootra vez a la “búsqueda de las personas desaparecidas”. Se irá el año próximo y esto quedará en promesa, aunque con leyes y más leyes finalmente inoperantes.

Lo que queda claro es que para Rubén Moreira los informes de Gobierno son un mero trámite, cada año agrega más y más demagogia y la realidad se encarga de confirmar y mostrar que los hechos son otros; la seguridad es para él y sus ayudantes que se mueven en camionetas negras con innumerables guaruras, lo que deja ver el tamaño del miedo que anidan en su conciencia.

Guardias con perros, francotiradores armados hasta los dientes, calles cerradas, vallas interminables, potentes cámaras, en fin, un blindaje que en un Estado donde se pregona la paz se ve innecesario. ¿Cuánto nos costó su seguridad, señor Moreira