‘El pericazo sarniento’ es un ensayo personal, el relato sin contemplaciones de un adicto a la cocaína. Foto: Especial
El autor lagunero llegará hoy a la FILC a presentar su libro en el que presenta su propia experiencia con la cocaína; una obra del que nos habla en exclusiva

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‘El Pericazo Sarniento (Selfie con Cocaína)’. 
Hoy viernes 14 de septiembre
en la Sala Julio Torri FILC
16:00 hrs

 

No cualquiera le cuenta a alguien un aspecto de su vida que sabe que provocará que lo juzguen, mucho menos lo escribe para que el mundo entero lo lea y pueda tenerlo en sus bibliotecas, pero cuando al escritor lagunero Carlos Velázquez le propusieron redactar un texto basado en su experiencia como consumidor de cocaína, consideró todo esto y aún así lo hizo.

“El Pericazo Sarniento (Selfie con Cocaína)” publicado bajo el sello de Ediciones Cal y Arena y recientemente ganador del Premio Bellas Artes de Narrativa Colima 2018 contiene esta premisa y su autor lo presentará el día de hoy en la Feria Internacional del Libro de Coahuila 2018 a las 16:00 horas en la Sala Julio Torri.

“Como casi cualquier libro es toda una bronca, y en este caso era todavía mucho más grande porque trataba un tema que todavía sigue siendo muy espinoso para la gente en general”, comentó para VANGUARDIA el escritor, “ya la droga prácticamente es legal en Estados Unidos, al menos la mota, pero la gente se sigue escandalizando y la moral todavía sigue con los faros prendidos en cuanto al tema y uno tiene familia, yo tengo una hija, tienes amigos, suegros; desde qué van a pensar mis suegros hasta qué pensarán mis amigos, hay mucha gente que también piensa cosas al respecto, pero no te afectan tanto como tus seres cercanos”.

“Es complicado restregarles a todos en la cara todo lo que te has metido y así como hay gente que va y destapa el drenaje —ahora que se inundó Torreón sacaron toneladas de basura— y es prácticamente el mismo trabajo, la diferencia es que sacas todo pero de ti mismo, todas esas diez toneladas de pendejadas que te haz metido. Es un trabajo que también se tiene que hacer, porque así como se tiene que destapar la ciudad, pues yo creo que este es un tema que necesita tratarse en las letras, el de las adicciones”.

Velázquez comentó que aunado a lo anterior este es un tipo de literatura que no se hace en México y que él se siente orgulloso de haber realizado: “Yo pensaba en esto como el libro que no está en la mesa de novedades. Tú vas y ahí te encuentras con la historia del Cártel de Sinaloa, con el Chapo, del Cártel de Juárez, con libros sobre adicciones, sobre cómo tratar con un hijo drogadicto, pero no hay un libro que hable de las drogas en primera persona y esto fue tratar de publicar una historia personal sobre el momento que se vive y habla de mí mismo pero también retrata la época que me tocó crecer y cómo las drogas han cambiado desde que me metí mi primera línea hasta ahorita”.

Al respecto, sobre este cambio que ha habido en las drogas y su consumo en el país, destacó principalmente la percepción que ahora se tiene del drogadicto.

“En el libro hay unos capítulos que hablan de lo complicado y lo cada vez más peligroso que fue en México tener algún tipo de contacto con la droga. Y también, la marginación social que el drogadicto siempre ha vivido se recrudeció en los últimos años porque antes te veían como un adicto, pero conforme la guerra contra el narco empezó a cobrar víctimas el hecho de que se te relacionara con la droga también te relacionaba con el peligro”.

“A mí me tocó en muchas ocasiones estar en mesas donde gente que estaba conmigo no quería saludar a otras personas por temor a que se les identificara con ellas, a que se les relacionara con ellas, lo cual es completamente entendible porque esas personas tenían contactos o nexos con el narcotráfico”, agregó.

La idea de esto, sin embargo, no fue originalmente suya, se trató de una propuesta del director de Cal y Arena, Rafael Pérez, quien le comentó que ya había extendido la invitación a otros autores, sin éxito.

“Me dijo que todos se negaron, por los motivos que tú quieras; pudor, por querer mantener su vida privada, por no lastimar sentimientos de la mamá, la abuela etcétera”, explicó, “yo quise porque yo estaba buscando algo así. Quería hacer un libro de crónicas y quería seguir escribiendo no-ficción, pero no encontraba el tema, entonces cuando me lo propusieron para mí fue una especie de, me cayó el veinte; porque yo sabía todo sobre ese tema, pero nunca se me había ocurrido escribir una crónica sobre la cocaína, segur explotando la no-ficción y aunque es una invitación a ser señalado, tengo al menos la satisfacción de tener un libro que no tiene ningún otro autor en las letras mexicanas”.

El texto explora su propia experiencia con las drogas y durante la entrevista nos confesó en qué momento considera que comenzó su afición por las sustancias narcóticas, uno que se remonta a mucho tiempo atrás.
“No sé qué configura la mente de un adicto, esa es una de las preguntas que lanza el libro, pero sí sé que cuando mi mamá me dio mi primer mejoralito yo atisbé, de manera muy incipiente, que había un mundo, yo ahí me di cuenta que mi vida iba en una dirección muy específica, la de las sustancias”.

A pesar de que ya no consume, el placer que desde ese momento sintió al entrar en contacto con drogas es algo que no se va y que regresa de manera nostálgica de vez en cuando.

“Yo nado cinco veces a la semana, soy padre de familia. Ya no tengo el tiempo para dedicárselo a las drogas como lo hice cuando era adolescente y en mis veintes. La verdad sí a veces lamento no tener más tiempo para ser yonqui y para mí sí es un poco lamentable porque una de las cosas que más me han gustado de estar vivo es consumir drogas”.

El temor, sin embargo, de que la manera en que las personas a sus alrededor lo ven cambiara al publicar “El Pericazo Sarniento” no fue infundado y, en efecto, la percepción se modificó.

“La gente sospecha quién eres, sospecha lo que haces, pero cuando tú vas y se los confirmas con un libro como este, resulta que tu mamá te está hablando cada fin de semana a las diez de la noche para saber qué estás haciendo, con quién estás, si estás vivo y es un poco problemático en ese sentido, porque te pones en la mira y eso acarrea muchos problemas, desde cada vez que vas al aeropuerto te van a parar por temor a que traigas algo, hasta que haya gente que no te cree que estás en la caminadora un viernes a las nueve de la noche viendo una serie porque como tú escribiste el libro, son las nueve y es viernes y seguro estás en algún pinche lugar y traes varios gramos de cocaína y no lo quieres compartir”.

Concluyó comentando que la problemática sobre las drogas que actualmente más le preocupa es que su ilegalidad pone en riesgo la integridad de los adictos, pues a diferencia de un consumidor de alcohol o tabaco, que pueden llegar a un establecimiento comercial, comprar el producto de su preferencia y consumir lo que compraron, en el mercado negro de las drogas no existe esta garantía.

No sé qué configura la mente de un adicto, esa es una de las preguntas que lanza el libro, pero sí sé que cuando mi mamá me dio mi primer mejoralito yo atisbé, de manera muy incipiente, que mi vida iba en esa dirección”.

 

 

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