Mucho se ha debatido y criticado en los últimos días que una reina de belleza, una Miss Universo sea candidata a una gubernatura, en este caso por el estado de Baja California.

Para muchas personas pareciera que haber participado en ese certamen y, peor aún, haber tenido la osadía de ganarlo me definiera como persona o, cuando menos, condicionara el resto de mis actividades personales y profesionales, como si ese triunfo limitara mi capacidad para crecer y desarrollarme.

Pues creo que nada más lejos de la verdad. Ciertamente esa competencia fue un parteaguas en mi vida, pues me dio la oportunidad de conocer otras culturas y ampliar mi visión del mundo, pero sobre todo me dio la oportunidad de crecer como persona y saber que con esfuerzo, disciplina, convicción y trabajo cualquier cosa se puede lograr y no hay empresa imposible.

Además, a través de esa experiencia tuve el honor de representar a mi país internacionalmente dándole el triunfo, lo que inmediatamente me convirtió en embajadora de mi país en todo el mundo, generando y promoviendo una imagen de México y de la mujer mexicana por todo lo alto, años después recibí el nombramiento como  embajadora de buena voluntad del Fondo de Población de las Naciones Unidas, tengo 30 años apoyando e impulsando a la mujer mexicana que créanme, es espectacular por su belleza; sí, pero más allá de eso, es espectacular por su capacidad y valores, manteniendo una plataforma para su proyección a nivel internacional, y que como todas las mujeres del mundo merece que se le respete, vivir sin violencia y tener igualdad de oportunidades.

¿Quieres saber por qué gané entonces y por qué ahora voy a volver a ganar?, primero porque soy una mujer comprometida, que construye su fortaleza interior siendo congruente con lo que piensa, lo que siente y lo que hace, con convicciones firmes y consciente de que detrás del éxito debe haber siempre preparación. Eso es algo que tenemos que enseñar a nuestras hijas e hijos, el triunfo se consigue con preparación, convicción y trabajo.

Segundo, porque soy más capaz que bonita. En ese certamen —se los digo— había mujeres físicamente más hermosas que yo, pero eso no basta, no alcanza para ganar en un ambiente tan competido; necesitas mucho más, principalmente trabajar incansablemente, rodearte del mejor equipo y ser disciplinada, eso mismo haré por Baja California, mi entrega y compromiso absoluto.

Hoy me acerco al mundo de la política y lo hago para servir a mi gente, a los bajacalifornianos. La idea de ser gobernadora de mi estado ha sido un ideal largamente acariciado y hoy que se presenta la oportunidad, me siento agradecida y la tomo con plena convicción de que logrando la unidad, podemos construir un futuro envidiable en Baja California y ser ejemplo en México y en el extranjero.

Para este nuevo reto tengo el respaldo de tres partidos políticos, de su militancia y del movimiento SÍ por México, todos ellos serán parte fundamental del triunfo, pero que quede claro, soy una candidata ciudadana que se ha cansado de ver el abandono, la hipocresía y los intereses mezquinos  que han sumido al estado de Baja California en una profunda crisis, por ello, cuento con las ciudadanas y los ciudadanos que al igual que yo, saben que debemos trabajar de la mano y recuperar nuestro estado, nuestro orgullo. 

¿Pesa la corona?, no. Se lleva con orgullo, con la frente en alto, consciente que sobre nuestros hombros llevamos la responsabilidad de hacer las cosas bien, sabiendo que se puede hacer una diferencia positiva en nuestro entorno; afortunadamente sé que en este caso no estoy sola, comparto con los bajacalifornianos una gran visión en la que estaremos poniendo a nuestro estado como nuestro proyecto, un proyecto muy superior a los intereses de unos cuantos, vamos a rescatar a Baja California, vamos a ganar.


LUPITA JONES

OPINIÓN INVITADA