Foto: Tomada de Internet
Haochen Zhang, de China, ofrecerá mañana un recital en la sala Nezahualcóyotl
“Me decidí por la música –recuerda–, pero eso no significaba que de no haberlo hecho habría renunciado al piano, porque ya era parte de mí. Pero no estaba muy seguro de irme por esta profesión siendo tan joven, pero al final lo decidí y aquí estamos”
Haochen Zhang

México, DF. Haochen Zhang tenía cuatro años cuando se acercó por primera vez a un piano. Fue un regalo de sus padres. Vi esa caja enorme y pensé que era un juguete. Cuando pulsé las teclas estaba muy sorprendido y verdaderamente feliz. Ese juguete era fascinante y emitía sonidos muy bellos. Recuerdo esa noche muy bien, dice en entrevista el pianista chino, quien este fin de semana ofreció dos conciertos con la Orquesta Filarmónica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y tendrá un recital como solista este martes 6 en la sala Nezahualcóyotl.

Haochen Zhang tiene 25 años, y cuando a la edad de ocho fue aceptado para estudiar música no pensaba realmente dedicarse al piano. “Era un niño, pero se sentía bien tener a la música como parte de mi vida. Antes de mi audición para el conservatorio de Shanghai no sabía que mis padres realmente querían que me dedicara a esto, porque yo era muy bueno en la escuela académica, en la primaria, y me dijeron ‘puedes ser bueno en la academia, pero si realmente lo quieres puedes dedicarte al piano’. Por otra parte, todos los maestros de piano con los que estudié me decían que debería dedicarme al piano, convertirme en alguien verdaderamente especial, y al final me decidí por la música”, dice en entrevista en la sala Neza, vacía, sentado frente al piano, un Steinway & Sons.

Una clara vocación

“Me decidí por la música –recuerda–, pero eso no significaba que de no haberlo hecho habría renunciado al piano, porque ya era parte de mí. Pero no estaba muy seguro de irme por esta profesión siendo tan joven, pero al final lo decidí y aquí estamos”, dice mientras recorre con la mirada la sala vacía, imponente, rodeado de atriles vacíos, sin músicos ni partituras olvidadas.

Durante su carrera, Haochen se ha presentado como solista en ciudades como Berlín, Múnich, París, Tokio, Tel Aviv, Roma y Belgrado y con orquestas como las filarmónicas de Varsovia, Los Ángeles, Israel, Japón, Nacional del País de Loira, y con sinfónicas como las de Seattle, San Francisco, Sidney y Kansas City. Esta es su primera visita a México.

Me gusta pensar que soy parte de algo más grande. Ser pianista es ir más allá de la definición de lo que es un pianista. Eres un músico, un artista, esas son las cosas por las que luchas. El piano es sólo una manifestación, una especie de manifiesto, es la forma en la que muestras tu aproximación, tu actitud y tu interpretación del arte. El piano es la herramienta con la que lo haces.

La música, añade, siempre es un arte abstracto, es el arte más abstracto, y para ejemplificar toca una de las teclas del piano. Nadie sabe lo que representa ese sonido cuando lo escuchamos, y toca otras teclas: “Lo que escuchas son sonidos que no sabes qué representan. Si te digo ‘triángulo’ o ‘círculo’ sabes lo que significa. Si son colores también sabes: rojo piensas en sangre, pasión; si te digo azul piensas en el cielo; el negro es la oscuridad; blanco, pureza; hay algunas asociaciones con las que los puedes ligar, pero no puedes ligar una nota musical con nada.

“Por eso es la forma más abstracta de arte, pero ilumina la imaginación, así que no hay límites para ella. En la música el espacio para establecer asociaciones es muy grande, por eso creo que tiene la habilidad de ser única; puede tocar muchos puntos en tu corazón que ninguna otra cosa o cualquier otra forma de arte puede tocar.

Al escuchar música algo toca dentro de ti, pero no sabes qué es. Tal vez puedas hacer asociaciones, mas no sabes qué es lo que te conmueve; la reacción es real, te toca aún más que la pintura; es tan real, pero no sabes qué es. Existen demasiadas cosas dentro de la naturaleza humana que están ahí para descubrirlas, pero no lo sabemos hasta que lo descubre la música. Son esos puntos vulnerables en el corazón que no sabíamos que existían. Ese es el trabajo fundamental de la música. Eso es lo que mejor hace la música.

Si bien el arte sonoro está ligado a la cultura del ser humano tiene algo universal, no en términos geográficos, sino algo que viene del universo.

El programa del recital de este martes se integra con las obras Sonata 1.X.1905 Desde las calles, de Leos Janácek; Kleisteriana, op. 6, de Robert Schumann; Los adioses, de Ludwig van Beethoven; Tres poemas, de Alexander Scriabin, y Sonata para piano No. 1, de Alberto Ginastera. El concierto será a las 20:30 horas en la sala Nezahualcóyotl del Centro Cultural Universitario (Insurgentes Sur 3000).