Esta semana celebraba el presidente López Obrador su mañanera 500. Es decir hemos te-nido 500 mañaneras desde que llegó al poder. ¿Qué significa eso? ¿Por qué es importante hoy?

Me llamó mucho la atención cuando haces el cálculo de la cantidad de tiempo que eso ha requerido. Más o menos hemos tenido 260 mil horas de mañaneras. Si consideramos que en promedio duran 2 horas. Eso sería como, 125 jornadas laborales completa, en decir 6 meses y una semana. Es decir el 25 por ciento de su gestión como presidente se ha malgas-tado en misas diarias a las 7 de la mañana.

Algunos dirán que el Presidente trabaja 16 horas diarias, que no es representativo el tiempo invertido en las mañaneras, que es importante que se informe sobre lo que ocurre. Sin du-da, la información es no solo importante, es nuestro derecho de acceso a la información pública. Sin embargo, es muy diferente en el cómo lo ejercemos a cómo el Poder Ejecutivo quiere que lo ejerzamos.

Las mañaneras responden directamente a una estrategia de comunicación muy específica (y ya probada, no olvidemos que lo hacía desde que era Jefe de Gobierno). Un poco lo que se dice en teoría de la comunicación política o pública (aquí un poco de ñoñez) es que el que habla primero es el dueño de la conversación y tiene el poder de seguir manejando la historia, palabras más, palabras menos. ¿Qué quiero decir esto? Si el Presidente sale a las 7 de la mañana (primero que todos, siempre) él lleva el control de lo que se dice.

En otras palabras, estas dos horas en la mañana le dan la oportunidad al Presidente de de-cir lo que quiera sobre el tema que quiera, ya no importa si es importante o no, si es verdad o no, si debería salir en medio de comunicación o no. Vivimos en una época que tenemos demasiada información a nuestra alcance, el reto tiene que ver en discernir cuál es impor-tante o no y cuál de ésta es verdad o no.

El poder de manejar la agenda pública (entendida como la priorización de las problemáticas en el país), es decir, lo que dicen (o dejan de decir) los medios de comunicación es suma-mente trascendental.  Los problemas que tenemos como país son complejos, profundos y no tienen soluciones de un día para todo. ¿Cuál debe ser el papel del Presidente referente a éstos? ¿Hablar de ellos? ¿Actuar respecto a estos problemas?  ¿Quién debe decir cuál es el más importante?

La agenda pública, es eso, pública. Tiene que ver con lo que pensamos todas y todos. No debe ser monopolizada por un actor político o por grupos de éstos.

Considero que debemos comenzar, cómo país, una conversación sobre nuestro papel de ciudadanos en las Elecciones 2021 y cómo queremos que se traten los problemas.  Ya he escrito sobre lo que está en juego las próximas elecciones, será también un referéndum ante al Presidente para mostrar nuestro acuerdo o desacuerdo con sus políticas.

Asume tu parte como #CiudadanodeTiempoCompleto. La conversación de los pro-blemas de México es una que debemos tener todas y todos como ciudadanos. Co-mienza por hacerlo con tu familia,  vecinos, amistades cercanas, y síguela con tus re-presentantes. Es momento de organizarnos por lo que nos interesa, por lo que nos preocupa, por lo que creemos importante. Eso debe ser más valioso que lo que creen una o dos personas.