Hay bosques en los cuales pocos o nadie se atreven. El bosque está allí, a la mano y con sendas ya listas para andar, pero pocos se aventuran. ¿Sigue pesando eso, la visión de le vencedores (hombres) sobre los vencidos (las mujeres)? ¿La guerra de los sexos continúa hoy en día? Indudablemente sí. Resulta sorprendente que se tuvo que “inventar” un término para dar vigor a esta nueva digamos, etapa de las mujeres: “empoderar”. Se habla del empoderamiento de las féminas. Reniego de ello. La que quiere, siempre ha tenido poder. Y el poder se arrebata. Pero sí, lo reconozco, a ellas les cuesta más trabajo conseguirlo. El poder político (ahora se les regala, es lo llamado “cuota de género”. No es por inteligencia, méritos, estudios o blasones, no; sólo es una cuota que es necesario cubrir. Caray, por eso las tratan como las tratan), el poder económico, el poder social, el poder cultural, en todos los aspectos del quehacer humano ya están y siempre han estado inmersas las mujeres. El gran bosque femenino está allí, pero pocos entran a él.

Hace poco murió el magnate de las letras, uno de varios, Harold Bloom. Santón gringo que propuso un “canon” de literatura del cual hace poco le hablé aquí, pero hoy con su muerte, se ha reavivado el fuego de la crítica y discusión. ¿Cuántas mujeres habitan este canon? Lo remito al libro, aunque aquí lo revisitaremos en poco tiempo debido a la necrológica que ya estoy preparando. Pero, le digo de este bosque el cual está a la mano, el bosque de la cultura femenina, el bosque de las letras escritas por mujeres o dibujadas por féminas. Bosque poco frecuentado. Incluso, por ellas mismas. Un ejemplo rápido antes de entrar en materia: hay una artista, una dibujante y viñetista para diarios y revistas la cual emigró de Venezuela, cuando en 2014 en uno de sus cartones, criticó al cacique Hugo Chávez. Es Rayma Suprani (Caracas, 1969), quien luego de amenazas y acoso, se tuvo que ir con sólo dos maletas al exilio, al extranjero. Radicó primero en Miami y luego Houston. Hoy es ciudadana del mundo y su trabajo recientemente se está exhibiendo en Madrid y Barcelona. Un éxito su arte. Arte del exilio. Su poder con la pluma y el pincel la llevó a tejer su nueva vida. No necesitó cuotas o guiños de ojos de nadie. Se abrió brecha por sí misma.

E iniciamos: más que una “tira cómica”, son tiras y dibujos de reflexión. Uno de ellos es el siguiente cartón publicado en uno de los varios diarios y revistas donde publica en el mundo hispano: se titula “Dime con quién sales y te diré qué piensa la gente.” Un dibujo muestra entonces a una mujer desnuda quien, pudibunda, se tapa con la mano derecha sus pechos; el cintillo indica que si andas “Con un cirujano plástico” la gente dirá, pensará entonces “que te hizo toda de nuevo.” El siguiente cuadro es que si andas “con un millonario”, este “te mantiene”, cuadro que muestra a una mujer sofisticada, con un largo pitillo en la mano, abrigo de piel y pelos parados.

ESQUINA-BAJAN

Y así se suceden los cuadros y los dibujos con el humor corrosivo y letal de una dibujante, una caricaturista, una escritora que tiene lectores en todo el mundo de habla hispano. Es la argentina Maitena (nombre de origen vasco que significa “la más amada”) quien efectivamente, es una de las dibujantes más amadas y con poder en la actualidad. Maitena Burundarena nació en Buenos Aires, Argentina el 1 de mayo de 1962, la cual es conocida sólo como Maitena por sus historias que retratan el mundo de la mujer mercurial, postmoderna, que habita hoy en día. La escritora, la historietista actualmente alterna su vida entre su natal Argentina y una casa de campo en Pedrera, Uruguay, donde vive con su actual pareja y su hija Antonia. Autodidacta, comenzó dibujando tiras eróticas en Argentina.

Trabajó como ilustradora gráfica para revistas, diarios y textos escolares. Guionista de televisión, fue propietaria de un restaurante y dueña de un bar. Pero, su éxito internacional vendría al publicar tiras cómicas que luego se recopilarían en varios libros, entre ellos: “Mujeres alteradas”, “Curvas peligrosas”, “Superadas” y luego vendría un corolario: “Todas superadas”.

Y es que esta dibujante-escritora argentina hereda lo mejor de dicho arte que en este país ha tenido a exponentes de alta categoría, dos ejemplos clásicos: Quino y Fontanarrosa. Hace ya buen tiempo está consagrada por el público, pero jamás se duerme en sus laureles obtenidos.

Maitena, feroz y descarnada, desprovista de todo tipo de piedad y conmiseración, viene retratando las particularidades del mundo femenino y en especial, las relaciones de las mujeres con los hombres, desde su posición de mujer que nada le debe al género llamado débil y sí le debe mucho a su inteligencia e ingenio, lo cual lo deja ver una y otra vez en sus crónicas de la vida cotidiana que ilustra con mujeres, niñas, mujeres viejas, atadas todas a sombras de perplejidad, abandono y asombro. Siempre irreverente, en entrevista pretérita, Maitena dijo que ha conseguido decir las cosas con mayor franqueza y, como las “viejas” de sus historietas, quienes “dicen las peores cosas... las políticamente incorrectas”. Las “mujeres alteradas” de Maitena siguen causando revuelo alrededor del mundo donde se publican sus tiras reflexivas, cargadas de humor corrosivo. Una tira, tomada al azar, muestra a seis mujeres que responde a la pregunta de su título: “¿Qué quieren las mujeres? ¡Todo!” Los siguientes seis recuadros muestran a igual número de féminas por igual, las cuales responden a tan espeluznante pregunta queriéndolo efectivamente todo. Una de ellas amén de querer “ser reconocida por sus capacidades intelectuales”, en su “bombilla” asignada de texto, afirma: “Pero además ser linda, flaca y sin celulitis”.

LETRAS MINÚSCULAS

Avanzamos: un antecedente de Juan Rulfo es María Luisa Bombal. A Elena Garro se le considera la “madre” del realismo mágico. Pero no, nadie las visita en su bosque de letras. Regresaré al tema de mujeres de verdadero poder.