Don Carlos llegó justo a la medianoche a la oficina de recaudación. Cada año hace lo mismo. Se propone ser el primero en la fila para cumplir con el pago del impuesto predial de su casa en la colonia Valle La Silla.

A las ocho de la mañana se le sumaron cientos de vecinos de muy diversos sectores del municipio de Guadalupe. Hacía frío y lo menos que hicimos fue recibirlos con una taza de café y pan. Ellos no lo saben, pero su pago se convirtió en el refrendo de nuestro compromiso como titulares del gobierno. Simple y sencillamente no podemos fallarle a quienes a pesar de todo, acuden puntuales a cumplir con su compromiso tributario.

Nuestro objetivo lo tenemos bien definido: hacer más con menos. Hacer las cosas mejor y promover el desarrollo en la ciudad. Quienes tenemos la honrosa enmienda de gobernar estamos obligados a la inversión responsable de los recursos de los ciudadanos. En Guadalupe lo estamos logrando y haremos lo necesario por repetirlo en este 2020. Nos hemos propuesto mantener la certificación de 100% en transparencia que nos otorgó la Comisión de Transparencia y Acceso a la Información.

A mantener y si es posible, elevar el nivel de confianza en nuestros cuerpos de seguridad, respaldado por diversas encuestas, como la elaborada por el Inegi cada tres meses. A duplicar los esfuerzos por el bienestar social, con programas como el de Ojos Que Sí Ven, que al cierre del año, benefició a más de 16 mil habitantes que recibieron un par de anteojos gratuitos, muchos de ellos estudiantes.

En otras palabras, la política de optimización de recursos no nos ha frenado para mantener los programas clave de nuestra administración. Por el contrario, hoy las calificadoras nos certifican como una entidad mucho más confiable y reconocen el manejo responsable de la deuda heredada. En términos amplios, eso nos coloca como una de las administraciones públicas municipales más confiables para la inversión privada, tanto así que el año pasado dos empresas inyectaron más de 300 millones de dólares en nuevas instalaciones.

En resumen, como alcaldes estamos obligados a responder con entrega y un alto sentido de responsabilidad a los ciudadanos que cada año acuden a cumplir con su impuesto predial.