A no pocos les resultará sorpresivo e incluso fuera de lugar el título de esta entrega. Mi única lectora podrá criticarme ácidamente; está en su derecho, no sólo porque me trajo al mundo sino porque –como el resto de las personas que se informan– es capaz de normar su propio criterio. El Presidente de México no miente, así lo afirmó categórico. Y al igual que millones de mexicanos, y por el bien de este país, quisiera creer que su declaración es verdadera. 

El pasado 24 de junio la honestidad del primer mandatario fue puesta a prueba. En la conferencia de prensa que correspondió a esa fecha, Andrés Manuel López Obrador dio a conocer que los homicidios dolosos en el estado de Quintana Roo habían disminuido 50 por ciento con respecto a meses anteriores. En el acto, una reportera local puso en entredicho los datos presentados por el tabasqueño al manifestarle directamente que las cifras de inseguridad iban en aumento. María Cristina de la Cruz pidió que se transparentaran los recursos que ha destinado el Gobierno Federal para atender la problemática del sargazo en las costas caribeñas; además, calificó la situación de la entidad como “realmente tremenda” y dijo sin empacho: “le están dando mal la información. El feminicidio está a todo lo que da, tres reporteros asesinados, homicidios, la industria restaurantera castigada y la reducción de la vida nocturna en la zona”. 

Ante lo manifestado por la periodista, el líder de la llamada 4T se declaró incapaz de engañar a sus compatriotas. “Yo no digo mentiras y hablo siempre con la verdad”, aseguró el titular del Ejecutivo. “Siempre he considerado la honestidad como lo fundamental; es lo que estimo más importante en mi vida. Tengo tres principios: no mentir, no robar y no traicionar al pueblo”, remató. 

Las manifestaciones del principal inquilino del Palacio Nacional en torno a sus valores produjeron las más diversas reacciones; pero más allá del contenido de las arengas presidenciales que nos recetan diariamente, siempre será sano contrastar los dichos con los hechos. 

Precisamente el mismo día en que se llevaba a cabo la mentada “mañanera”, el portal Verificado MX publicó las conclusiones de su fact checking respecto a la veracidad de lo expresado por el señor López Obrador en sus conferencias y discursos a seis meses del inicio de su gestión. El equipo encabezado por Daniela Mendoza, investigadora en comunicación, maestra de periodismo, colaboradora en diversos medios y fundadora de la referida plataforma, analizó 92 frases pronunciadas por el gobernante, desde su asunción al poder en diciembre de 2018, hasta mayo del presente año. Según el estudio, tan sólo el 43.5 por ciento de las menciones examinadas son verdaderas, 30.5 por ciento de ellas resultaron falsas, mientas que 26 por ciento se consideraron como engañosas. De la revisión mensual se desprende que fue abril del 2019 el mes en el que más dichos falsos hubo por parte del oriundo de Macuspana, sumando 10 en esta categoría, contra seis verdaderos y dos engañosos. 

El reporte de marras se titula: “Verdades, mentiras y engaños de AMLO en seis meses de gobierno / el resumen” y, a través de éste puede corroborarse lo dicho por el mandatario mexicano mes tras mes; la calificación que mereció la frase por parte de los analistas y la situación real con relación al tema tratado. El ejercicio de verificación no debe ser considerado cosa menor. Por su puesto, cada quien puede formarse su opinión sobre el actuar de quien nos representa, sin embargo, la duda ha quedado sembrada. Si ya –de entrada– existen diferencias abismales entre el mensaje de AMLO como candidato y el discurso que ahora ofrece en su papel de autoridad, habrá que sumar las brechas evidenciadas entre lo que el Jefe del Estado mexicano asegura y lo que sucede en la realidad. 

Vivimos en una época en la que cualquier afirmación queda registrada para la posteridad y, por lo tanto, su contenido es fácilmente revisable; de ahí que la cautela en el uso de los datos y la moderación del lenguaje sean indispensables en cualquier estrategia de comunicación. 

Aquí en confianza, puede ser que el Presidente desconozca los pormenores respecto a un tema específico; que se encuentre mal informado o simplemente que –como ya lo ha expuesto– él tenga otros datos; pero pensar que mintió cuando le dijo a la periodista De la Cruz y al pueblo de México que él no miente, deviene en una verdadera paradoja. Sea dicho con todo respeto, nada más eso nos falta.

@Ivo_Garza
Iván Garza García
Aquí en Confianza