De acuerdo a David Berlo, el teórico estadounidense de las comunicaciones, los significados se encuentran en la gente, ya que cada individuo tiene sus propias concepciones de la definición que se le puede otorgar a un término en un momento dado. Para el teórico, el elemento contexto en la formulación de un significado podría ser catalogado como la esencia del lenguaje, pues el contexto que otorga la persona a algún signo o mensaje, podría tener implicaciones en la interpretación.

Por ello, en medio de la emergencia sanitaria que se vive por el COVID-19, mensajes tan ambiguos como “redoblar esfuerzos”, “vamos a dar un apretoncito” o “prohibir actividades no esenciales”, por citar algunas, se los lleva el viento. Nadie entiende. Nadie hace caso. Nadie cree. Y todo sigue igual.

La ambigüedad y poca claridad del mensaje genera diversas interpretaciones. Como la declaración trillada de un futbolista que dice “esto es un proceso, hay que ir paso a paso”, deja todo a la generalidad y el enigma del proceso y del paso a paso; así la declaración ambigua de un político también. El problema es que esas ambigüedades se están presentando en tiempos de emergencia sanitaria.

Y eso tiene un problema. El País entró a la fase 3 por la pandemia del coronavirus. Suman más de 12 mil contagios y más de mil 200 muertes por la enfermedad. Pero el mensaje de todos los órdenes de gobierno ha sido poco claro, por decir lo menos.

La movilidad en las ciudades –al menos en La Laguna– es constante.

Se critica el llamado a la desobediencia de un conductor de un noticiero en la Ciudad de México, pero hay que recordar que el primero que llamó a la desobediencia fue el propio presidente Andrés Manuel López Obrador, pues mientras el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, pedía el confinamiento, el Presidente decía lo contrario.

Después, a finales de marzo, vino el decreto del Gobierno Federal para suspender actividades “no esenciales”. Se dio entonces una lista de actividades “esenciales” para “el funcionamiento de la economía”. Pero el calificativo “esencial” quedó ambiguo para la gente. Quedó en el aire. No se aterrizó el mensaje.

Ya lo dijo hace un siglo el psicólogo ruso Lev Vygotsky en su teoría del pensamiento y lenguaje: si las generalizaciones y conceptos son innegablemente actos del pensamiento podemos considerar el significado como un fenómeno inherente al pensamiento. Así, cada quien entiende lo que quiere.

Por eso seguimos viendo zapaterías abiertas, estéticas abiertas, tiendas de ropa abiertas, tiendas de aparatos electrónicos abiertos, lavanderías, papelerías y las que usted, estimado lector, también haya visto abiertas.

A nivel estatal, en un inicio el mensaje fue claro, sobre todo cuando se decretó el cierre de bares, antros, discotecas y giros nocturnos. El mensaje fue sin rodeos, directo, con nombre y apellido y se cumplió. Después el mensaje se fue diluyendo y se cayó en la misma confusión del mensaje: el 7 de abril, el fiscal Gerardo Márquez apareció en Torreón para declarar “que se podría usar la fuerza en caso de que la gente no quisiera resguardarse”, y también dijo que “se instará a comercios a que cierren en definitiva, los que no son de primera necesidad”. Y cuando se le preguntó cuáles eran aquellos que no son de “primera necesidad”, únicamente pudo citar dos ejemplos: “como aquellas que corten el pelo, algunas tiendas muy pequeñas”, fue lo que comentó.

Se volvió a caer en la ambigüedad del mensaje. Ni ha habido detenciones ni se ha ejercido mayor presión en el cierre de establecimientos que “no son de primera necesidad”.

Hace unos días, cuando se decretó la fase 3, el gobernador Miguel Riquelme declaró que darían “un apretoncito” para que la gente siguiera en casa. ¿Cómo están dando –o darán– ese apretoncito? ¿En qué consiste un ‘apretoncito’? Pues quién sabe.

En lo local, el alcalde de Torreón, Jorge Zermeño, declaró que se “redoblarían esfuerzos” y fue a entregar cubrebocas al mercado Alianza. Con su comitiva de servidores públicos fue a apretujarse a un mercado. Si redoblar esfuerzos significó entregar cubrebocas, no quiero pensar cuál era el esfuerzo inicial. Después dijo que las fase 1, 2 y 3 es lo mismo, por lo que no habrá más restricciones.

AL TIRO

Total, ¿se redoblarán esfuerzos o no, se darán apretones o no? ¿En qué consisten sus mensajes? ¿Quién los entiende? ¿Qué significan?

El mensaje en general ha hecho cortocircuito y en medio de una vorágine informativa y una ensalada de desinformación en redes sociales, la confusión ha permeado.

Este sábado se oficializó el decretó del gobernador Miguel Riquelme Solís y el mensaje es: cubrebocas obligatorio, regulación de la movilidad de las personas en tránsito y ejecución de actividades esenciales como acudir a instituciones de salud; el desempeño de labores relacionadas con la defensa de los derechos humanos; periodistas, sindicatos y servicios relacionados con la asistencia social.

¿El mensaje habrá sido claro? Esperemos que sí. Lo veremos más a detalle en la semana. Al tiempo.