Aunque joven, él mostró las capacidades que tienen los verdaderos maestros. Impartió clases de música, pero impuso además una disciplina que será de utilidad para los pequeños

Oaxaqueño de origen y parte del glorioso Pueblo Zapoteca, Pedro Morales Morales es un joven ejemplar. La vida no le ha sido fácil. Aunque desde niño tiene problemas motrices, que a una persona del promedio pudieran afectar emocionalmente, el Profe Pedro, como así le llaman sus alumnos cariñosamente, es un hombre que no se doblega ante las vicisitudes y siempre ofrece a todos una sonrisa muy amplia.

Me habían recomendado hablar con él los hermanos Valderrama, ya que se habían sorprendido al verlo dirigir a un conjunto de casi 200 niños en la ciudad de Oaxaca, y es que Pedro Morales es un excelente maestro de música. Nos citamos en la Ciudad de México y acordamos que sería el director de la banda de música infantil de Bustamante, N.L.

Confió en mí y yo en él. Con un apoyo por partes iguales de la fundación Mundo Sustentable A.C. y de la presidencia municipal, el profesor inició su trabajo en noviembre de 2018. Debo decir que en el pueblo hay una gran tradición musical, de hecho en los años 40 y 50 hubo una banda integrada por adultos.

Ahora, frente a la situación que se padece en México, de adolescentes y jóvenes que se inician en la drogadicción, la creación de una banda de música infantil-juvenil en Bustamante resultaría aire fresco para la comunidad. Desde el principio se propuso que la banda estuviera adscrita al DIF municipal.

A decir verdad, los miembros de la fundación en el pueblo así como las autoridades pusieron mucha atención en el acompañamiento para el profesor y su familia. El milagro surgió y ahora los padres de familia con gran interés se sumaron a los aliados necesarios para la consolidación de la banda.

Vaya que haber escuchado a la banda de infantes y adolescentes, el último día en que el profesor Morales estuvo en el pueblo, fue para todos una experiencia maravillosa. Ahí en el Teatro Lucy Herrera, la banda nos llenó de orgullo y aunque el profesor tuvo que regresar a su casa en Santo Domingo Albarradas en Tlacolula, Oaxaca, por responsabilidades vinculadas a los usos y costumbres de su pueblo de origen, dejó una estela de luz con lo mucho que enseñó a sus alumnos.

Aunque joven, él mostró las capacidades que tienen los verdaderos maestros. Impartió clases de música, pero impuso además una disciplina que será de utilidad para los pequeños.

Se extrañará mucho su ausencia, pero las circunstancias no permitieron que él siguiera guiando los sueños de muchos infantes.

El maestro Pedro Morales ha sido un hombre muy destacado, en 2014 obtuvo el Premio Nacional de la Juventud en el campo de la Erradicación y Prevención del Trabajo Infantil en México. Su empuje y coraje por la vida se nota, es una persona distinta.

El tema de este artículo editorial podría alguien decir que no es de interés en el marco de la sustentabilidad, pero más bien resulta trascendente porque representa el espíritu del cuarto Objetivo de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, que es el de Educación de Calidad.

Está más que demostrado que la enseñanza de la música hace que la infancia transite hacia la juventud desplegando habilidades y conocimientos para la vida que, lejos de ser menores, permiten vislumbrarla con mayor riqueza. Al profe Pedro ya se le extraña en Bustamante. 

Mundo Sustentable 
Carlos Gómez