El 11 de septiembre de 1973, junto con Salvador Allende, murió el proyecto Cybersyn. Un golpe militar provocó el suicidio del entonces presidente de Chile en el Palacio de La Moneda y en otro lugar cercano, soldados de Pinochet acabaron con la moderna “sala de operaciones” del proyecto Cybersyn que Allende iba a estrenar en diez días.

Cuarenta y siete años después compactaré la historia hasta llegar a hoy. Ideas de gran calibre nos pasaron de largo, mientras Estados Unidos las adoptó como secretos militares.

Cybersyn fue producto del genio del profesor Stafford Beer. El también creador de “management cybernetics” fue invitado a regular una economía que pudiera generar información en tiempo real. Combinó una red de telexes (hoy sería el internet), una computadora IBM 360 (hoy sería una red de PC’s), carruseles con filminas (hoy serían pantallas planas) con una estructura replicante. También una moderna sala de operaciones para procesar información y tomar decisiones. El proyecto era crear una red nerviosa para el gobierno de Allende. El concepto estaba al menos 30 años adelantado. (Ver mi video en YouTube: The Cybersyn Project)

Stafford fue mi amigo, y algo así como mi tutor en cibernética. En 1983 vino a México y juntos tratamos de armar un proyecto similar para que nuestro gobierno manejara con eficiencia las empresas públicas, como CFE, Pemex, Seguro Social, etc. Después de seis meses de frustraciones, Stafford se regresó a Toronto, espantado con la corrupción de nuestro país.

Dejó como despedida, un memorándum publicado en El Norte, que el presidente Miguel de la Madrid había despreciado. Stafford afirmaba que el gobierno estaba “estructurado para producir corrupción” y que México sufriría tarde que temprano un gran debacle económica.

Luego en 1990 dio una conferencia brillante sobre las organizaciones inteligentes (también en YouTube) en el Tec de Monterrey tocando de nuevo el tema de administración en tiempo real con el ejemplo Chileno. Visitó esta casa editorial, y propuso su método de inteligencia colectiva Team Syntegrity para resolver problemas en grandes empresas y gobiernos.

En México le hicimos cero caso. En Suiza, en cambio, su protocolo de planeación se ha aplicado con éxito más de seiscientas veces a través de Malik Management Zentrum. Ahora lo usan en la gran reestructura de Volkswagen, la gigante automovilística alemana.

Las ideas de Beer se han aplicado esparcidamente. Algún día tendrán que ser el paradigma vigente: la gente exigirá gobiernos con control en tiempo real, en lugar de estadísticas obsoletas. También demandará transparencia radical en lugar de las cuentas caprichosas de aspirantes a dictadores.

El impulso de Cybersyn por un gobierno socialista hizo daño al proyecto. He demostrado que la cibernética es enemiga natural del socialismo. Las organizaciones viables se construyen con individuos ejerciendo su máxima autonomía posible. Las leyes cibernéticas dicen que la complejidad se construye de abajo hacia arriba y así se deben construir las economías. ¡Por eso estamos ya vomitando la globalización!

El socialismo de la Unión Soviética tronó porque quisieron controlar su economía con computadoras. Nunca aplicaron el “management cybernetics” del profesor Beer que favorece la libertad personal y aborrece la burocracia. Autonomía es dignificación. Nótese la mejora de calidad de los autos japoneses cuando dejaron opinar a sus trabajadores.

Años después del golpe chileno, el Departamento de Defensa de los Estados Unidos descubrió las ideas de Beer sobre la perfección del control de la estructura del sistema nervioso. Las usaron para diseñar los grupos de asalto, entre ellos los conocidos como Seal Teams. De esto nunca supimos hasta que en 2005 los documentos fueron desclasificados como secretos. Habían pasado tres años después de la muerte de Stafford Beer. ¡Él nunca se enteró del plagio!

En México, el pronóstico de Beer se cumplió. País con grandes recursos, administrado por presidentes corruptos, incompetentes o de plano ignorantes. AMLO dice admirar a Allende. Que le copie Cybersyn para controlar paraestatales con total eficacia y transparencia, no las ideas socialistas fracasadas.

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Javier Livas

Columna: Libertad y Justicia