El bachiller Sansón Carrasco, que era un gran socarrón, lleva a don Quijote la noticia de que ha aparecido ya un libro en el cual se narran sus aventuras. El caballero manchego muestra interés por saber cuáles y cómo las ha escrito el autor arábigo, de nombre Cide Hamete Benengeli. En este pasaje Cervantes, en un delicioso juego de espejos, hace referencia a la primera parte de su propia novela, publicada diez años antes que la segunda.

Sancho Panza quiere saber también qué se dice de él en el libro. El bachiller le responde que se le considera “la segunda persona de la historia”, aunque algunos lo tienen por demasiado “crédulo en creer que podría ser verdad el gobierno de aquella ínsula ofrecida [a él, a Sancho] por el señor don Quijote”.

“AÚN HAY SOL EN LAS BARDAS -dijo don Quijote-, y mientras más fuere entrado en edad Sancho, con la experiencia que dan los años estará más idóneo y más hábil para ser gobernador que no está ahora”.

El cervantista español J. Leyva comenta que este refrán equivale al que dice “mientras hay vida, hay esperanza”, por lo que aun encontrándose alguien en el atardecer de su existencia hay que “desechar el desaliento y mantener viva la ilusión, por esquiva que se muestre, de lograr lo que se anhela”.

[A punto está ya de concluir la publicación de esta columna, en la que hasta hoy han aparecido 365 refranes].