El primer reto es cómo organizar un pequeño grupo que plantee a todo Nuevo León los términos de una suspensión del pacto federal. Cada día se torna más urgente tomar este reto seriamente. Digan si no. El Gobierno Federal está dejando a la planta productiva de nuestro estado totalmente desamparada, situación que se vuelve hipercrítica por la pandemia.

Tenemos que actuar con inteligencia y madurez. Hay muchos neoleoneses que estamos dispuestos a actuar totalmente con las cartas abiertas. Es nuestro derecho como ciudadanos y es nuestro derecho como neoleoneses, plantear con firmeza las razones para suspender el arreglo actual que deja a Nuevo León con menos del 20 por ciento de los ingresos fiscales que le genera al gobierno federal.

Algunos tienen temor. Sin embargo, aquí puedo asegurar que va a operar la profecía que se cumple a sí misma. Si la gente opta por creer que el país se está descomponiendo sin remedio alguno, si la gente cree que estamos en una trayectoria hacia replicar Venezuela, entonces nos estamos condenado solitos a que eso nos suceda.

Mucho daño nos hacemos cuando nos conformamos con reenviar tweets o memes burlándonos o criticando a YSQ. Caemos en lo que pronostica la Ley de la Atracción. Aquello en lo que más piensas todo el día ayudas a convertirlo en realidad.

Hay que hacer a YSQ a un lado, sacarlo de nuestros pensamientos, porque nos está enfermando. Nos baja las defensas, nos resta lucidez. Las burlas parecen divertidas pero en realidad estamos contagiando desánimo, y estamos concediendo una derrota anticipada. Nuestros actos importan.

Este es el reto mayor. Organizarnos para actuar en forma autónoma o soberana. Quizá no todos vean esta necesidad o no ven lo prioritario que se está convirtiendo. No tenemos ni Presidente ni Gobernador.

Haría muy bien el Congreso del Estado en retomar la sanción al Bronco y su secretario de Gobierno. Ellos pueden no ayudar mucho a liberar a Nuevo León de sus cadenas fiscales, pero sí que pueden estorbar bastante.

Nuevo León requieres salvarse a sí mismo. Estamos hablando de una acción ciudadana colectiva para salvar a sus empresas y otras fuentes de trabajo.

Sus empresas necesitan mantenerse a flote en medio de la pandemia y de la crisis económica. Sus industrias y negocios no tendrán apoyos federales, así que o nos organizamos localmente o pudiera darse un torrente de estados de insolvencia y quiebras a granel.

El reto es dar el primer paso. Considero que empieza haciendo un inventario de los ciudadanos que se dan cuenta que entre más pronto lo hagamos será mejor. Esperar a que el desgaste nos debilite es un gran error. Hay que actuar mientras hay algo de energía en reserva. Después será demasiado tarde.

Debemos crear un Comité Acción Soberana. Este grupo estudiaría los posibles caminos, las estrategias. Claro que hay que hacer un inventario de los recursos y de los riesgos. Nuevo León es un estado exportador. ¿Qué haríamos para garantizar que lo siga siendo?

Debo admitir que hay muchas preguntas que contestar antes de plantear una acción concreta. Sin embargo, debemos ver este primer esfuerzo como un reto inicial. Poco a poco se irá generando más y más claridad.

Si alguien pudiera garantizar que desde la CDMX va a llegar la solución a nuestros problemas en Nuevo León, entonces todo el ejercicio de investigación sería inútil. Si creemos, que las cosas van mal y se pueden poner peor, entonces este primer ejercicio será una gran ganancia en el tiempo.

El confinamiento al que estamos sujetos es una oportunidad para intercambiar ideas. Por ejemplo, ¿es Nuevo León autosuficiente en energía, en agua, en alimentos? ¿Cuánto tardaríamos en serlo?

Debo insistir, el mundo entero se va a reorganizar, y ningún país nos va a pedir permiso. Nosotros en Nuevo León solo estaríamos adelantándonos a lo inevitable. Suena fantasioso, como lo es cualquier reto que realmente vale la pena abordar.

javierlivas@mac.com