GANADORA. De José Carlos Zubiaur de Veracruz, no se representa a sí mismo sino a un rostro genérico.
La muestra pictórica con 33 obras, entre menciones honoríficas y obra ganadora del certamen, estará en el Museo Rubén Herrera hasta el 20 de octubre

El autorretrato es un género que invita al autoconocimiento, tanto de las cualidades físicas como de los elementos identitarios que conforman a un artista, para poder plasmarlos, estudiarlos, explorarlos y modificarlos en la obra.

Rubén Herrera, el pintor saltillense por adopción y padre de una escuela de pintura con herederos hasta nuestros días, fue uno de los practicantes de este género, en su acepción más académica; por ello en su honor el Instituto Municipal de Cultura en 2017 lanzó la Primera Bienal Nacional de Autorretrato, con muy buena respuesta en participación.

Ahora, en su segunda edición, de 139 aspirantes 33 resultaron seleccionados para conformar la exposición con las mejores obras hechas por artistas mexicanos, 3 de ellos saltillenses, y con un solo ganador, José Carlos Zubiaur de Veracruz, la cual estará expuesta en el Museo Rubén Herrera de julio a octubre del 2019.

TECNOLOGÍA. Entre las obras participantes, hubo quien plasmó la influencia de los celulares en la propia concepción de uno mismo.
EXPERIMENTO. También hubo quienes trabajaron con materiales poco comunes.

Inaugurada en el marco del Festival Internacional de Cultura Saltillo 2019 la muestra nos recibe con un texto de Javier Treviño Castro, quien cita al propio Herrera con su: “Aquí me tenéis”, declaración para enfrentar al espectador con la visión del creador.

La obra ganadora, “Autorretrato (Simulación)” tomó el riesgo de no representar al autor mismo, sino a un rostro genérico, afín al discurso del originario de Orizaba, quien explora cuestiones como la identidad y la esencia humana en medio de la era de la tecnología.

“Mi obra es una reflexión sobre la imagen digital y sobre la pérdida de la identidad, lo que intenté no es retratarme a mí, sino tratar de destruir esta imagen del artista como el centro, como esa vanidad del artista, y mostrar una faceta más de consciencia colectiva”, explicó el autor sobre su obra.

Durante la inauguración, Erik Castillo, miembro del jurado —único de los tres que repite en el puesto— explicó que la decisión no fue fácil e implicó “conversación, cotejar las piezas, la experiencia en directo de las mismas, acudir a la información, a los perfiles, y logramos hacer una mediación”.

“La pieza ganadora tiene un juego interesante con el tema del autorretrato. Históricamente el autorretrato es la construcción del yo, del artista, y en este caso esta pieza agrega valor, se integra a una colección, porque es una reflexión muy actual sobre el yo”, agregó, “es una representación entre genérica e individual del propio artista, en la que se repite su rostro, la pieza tiene una factura extraordinaria, es muy estimulante en términos visuales y juega con las imágenes genéricas que circulan en los medios y también se acerca a la imagen del artista sin hacerlo directamente.

“Creo que es un anti-autorretrato y a la vez autorretrato y creo que eso genera una tensión increíble con el legado de Rubén Herrera. Las imágenes que juegan con lo mediático en el mundo actual y están hechas desde el arte no son banales, son imágenes donde lo creado es un acto de libertad que reflexiona sobre el mundo donde nosotros nos enfrentamos a la serialización y al estándar”. concluyó

Castillo además agregó sobre la experiencia misma de laborar una bienal así que “pudimos ver propuestas plulares sin necesidad de enfrentarnos a un cuerpo gigantesco de obra. Y esto es una prueba de que las bienales y los certámenes de arte contemporáneo son un pretexto para crear esferas públicas, lugares de socialización, de encuentro, de amistad y de conocimiento”.

Los saltillenses participantes en la exposición son Orestes de la Paz, Georgina Chapa y Roy Carrum, artistas con trayectoria, quienes se plasmaron sobre el lienzo también de acuerdo a los lineamientos de sus discursos; de la Paz con excelso cuidado en el tratamiento de luz y sombra, Chapa con sus plácidas composiciones con motivos acuáticos y tintes surrealistas y las exploraciones pictóricas de línea, textura y color de Carrum.

A ellos se suman creadores de toda la República Mexicana, quienes presentaron propuestas que van desde lo tradicional hasta lo más arriesgado.

DECONSTRUCCIÓN. Hubo quien dentro de su propuesta pictórica desmenuzó, literalmente su propia imagen a manera de autocuestionamiento.