Foto: Luis Saucedo
La doctora Ana Isabel Pérez-Gavilán, presentó su libro que es una exploración al símbolo del corazón y su inclusión en el rito católico.

Acompañada de sus colegas y amigos, el artista visual Miguel Canseco y el doctor Enrique Reyes Chávez, la doctora Ana Isabel Pérez-Gavilán presentó su libro “Corazón Sagrado” el cual es resultado de una investigación acerca del símbolo del corazón, desde sus orígenes etimológicos y gráficos hasta su utilización en la religión católica como representación del concepto de Jesucristo.

El libro tiene como objetivo la exploración artística e histórica de esta imagen y dada la carga analítica que hace del imaginario católico, miembros del Seminario de Saltillo se dieron cita al evento, entre ellos los mismos seminaristas y el rector de la Universidad LaSalle Saltillo, el doctor Felipe Pérez-Gavilán.

La información es expuesta de manera diacrónica, entretejiendo los hechos a través de las épocas, comenzando con el cupido griego, sus representaciones medievales y posteriores desarrollos de su iconografía, más identificables con la imagen contemporánea del dios.

Se alude a la figura de santa Margarita María de Alacoque, monja de la orden de la Visitación quien recibió las apariciones del Sagrado Corazón de Jesús y es a quien se adjudica la concepción del ícono del corazón inflamado, coronado de espinas, sangrante y con la cruz.

Publicado en 2013, esta presentación del texto es producto de la coordinación entre la Escuela de Artes Plásticas “Prof. Rubén Herrera” y el Seminario, un proyecto que durante un año buscará la promoción, valoración, conservación y protección del patrimonio sacro en la ciudad, a través del conocimiento de la historia del arte mexicano en relación al arte universal y de talleres de arte sacro.

La doctora destacó su encuentro con un viacrucis muy particular en el Santuario de Atotonilco en Guanajuato. “El Sagrado Corazón surge como una víscera, un enorme corazón sin cuerpo. El corazón flota, está inflamado y toda esa serie de metáforas me llenaban la cabeza de esta imaginación desbordada ¿Quiénes imaginaron y crearon este símbolo y cómo se ha perpetuado?”

“Cuando tuve la oportunidad de subir al coro del santuario vi una serie de viacrucis en las paredes, muy gastados, muy caótico. Estaban las 14 estaciones combinadas con otro viacrucis muy extraño. En lugar de la figura de Cristo, en ellos había un corazón, un gran corazón flotante”.

Describió, fascinada, las imágenes de algunas estaciones donde Jesús es llevado ante Pilatos, un par de guardias cargan con el órgano inflamado y brillante, o en otro, un ángel le ofrece una copa al mismo corazón.