El matrimonio es uno de los vínculos más importantes para la formación de una familia. Gracias al éste, parejas expresan su amor y se comprometen “toda la vida” para respetarse y cumplir con fidelidad sus votos hacia su pareja. Sin embargo, en los últimos años la estadística de divorcios es muy alta llegando casi al 40 por ciento entre las parejas de primer matrimonio. Sin embargo, la revista Psychology Today afirma que en un segundo matrimonio la probabilidad de divorcio es mucho mayor, llegando a un 67 por ciento, y en un tercer matrimonio la probabilidad de que terminen separados es del 73 por ciento. 

La pregunta es: ¿por qué? Se puede explicar que la primera vez el divorcio se debe a la falta de experiencia, mayor número de errores o simplemente ignorancia. Pero, ¿cómo se explica el divorcio en un segundo o hasta tercer matrimonio? ¿No aprendimos del primer matrimonio? ¿No hay mayor claridad de expectativas en el segundo matrimonio? Parece que no. Los estudios nos dicen que el segundo y tercer matrimonio tiene mayor riesgo de fracaso que el primero. ¿Por qué? Hay muchas causas. Una de ellas es el dinero. 

En el primer matrimonio la pareja crece en sus proyectos y trabajan juntos para tener una estabilidad económica. En cambio, en el segundo el estado financiero ya está hecho, mal o bien. La pregunta que se hacen las personas que se casan por segunda vez: ¿este capital económico a quién pertenece?, ¿a mi exesposa, a mis hijos o a mis nietos del primer matrimonio o a mi nueva esposa y sus hijos? Este es un cuestionamiento muy importante y puede ser el motivo más transcendental de pleitos. La nueva pareja puede sentir que todas las posesiones de su esposo(a) le pertenecen. Es fundamental mantener un diálogo abierto y sincero con respecto a la situación financiera al momento de querer tener un segundo matrimonio. 

Muchas parejas buscan tener no solamente una estabilidad emocional, sino además estabilidad económica para ella y sus hijos. Es muy importante separar y aclarar sobre la distribución económica de lo pasado y lo que viene. 

Toda pareja en su segundo matrimonio tiene una historia y maletas que llevan cargando: historias buenas o malas, experiencias emocionales muy gratificantes y frustrantes, estilos de vida positivos o negativos, miedos castrantes, hábitos saludables o malsanos o compromisos con su exesposa, exfamilia política, hijos y nietos. No es lo mismo llegar al matrimonio de 25 ó 30 años con una historia corta con nuestros padres, amigos y trabajo que llegar a un segundo matrimonio de 40 ó 45 años con doble historia y con otra vida matrimonial de más 5 años. Especialmente los hijos del primer matrimonio. Generalmente hay pocos hijos en el segundo matrimonio. ¿Quién es más importante “yo” o sus hijos? 

Hace dos años una mujer casada por segunda vez me decía que no entendía a su nuevo marido porque para ella era más importante él que sus propios hijos. En cambio, él demostraba mayor atención a sus hijos del primer matrimonio que ella. Me afirmaba: “Para mí es más importante mi segundo esposo que mis propios hijos”. Pero al preguntarle: “Imagínate que solamente tienes 10 minutos para despedirte de tu segundo esposo o de un hijo tuyo. ¿A quién elegirías?”. Su respuesta fue muy rápida: “Claro que a mi hijo”. Los hijos del primer matrimonio los llevamos en nuestra sangre aunque vivan con su mamá. No se puede condicionar la relación “tus hijos o yo” porque la respuesta será directa: “claro que mis hijos”. Es muy peligroso competir contra los hijos del primer matrimonio porque la derrota será segura. En vez de ver a los hijos de mi pareja como rivales y con celos, debemos adoptarlos y compartir nuestro afecto hacia ellos. Una de las mejores formas para que un segundo matrimonio tenga éxito es integrar en una sola familia los míos y los de mi pareja. 

@DrJesusAmaya
Jesús Amaya Guerra
Enredos de Familia