Para ilustrar el punto, basta recordar la película chilena “No”, que se estrenó en 2012 y que fue protagonizada por Gael García Bernal, en la que se narra el plebiscito que se dio en Chile en 1988, para decidir la permanencia de Augusto Pinochet en la presidencia de dicho país. En la película se observa claramente como el Gobierno eligió las posibles respuestas, de tal forma que tuvieran un sesgo psicológico que favoreciera a la permanencia de Pinochet, ya que este tenía la opción del SÍ, mientras que la oposición tenía que convencer a los votantes de optar por la opción del NO, que contiene una carga negativa para la mente humana. Por ello, la película gira precisamente en torno al reto que implicó para quienes desde la oposición diseñaron la campaña a favor del NO, porque lograron darle una carga positiva al vocablo y al final ganaron la consulta que propició la salida de Pinochet.

El punto a ilustrar, es que el simple hecho de que el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador llame a una consulta por el aeropuerto, ya tiene un sesgo a favor la cancelación del proyecto, porque la apuesta es que los votantes de MORENA apoyen en masa la interrupción del mismo. Pero además tenemos que preguntarnos, por qué se somete a consulta este proyecto y no otros, como el Tren Maya, que cuesta más de la mitad que el aeropuerto y como atinadamente lo señalaba Sergio Sarmiento, servirá para transportar al año no más de 200 mil personas, cuando el Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México le podría dar servicio a 50 millones de viajeros al año, con un impacto ecológico menor y una derrama económica mayor que la del Tren Maya.

A lo anterior debemos sumar que será el propio gobierno, cuyo titular ya tiene una posición definida, el que elegirá todo lo relacionado con la consulta, desde la pregunta, las posibles respuestas, la forma de votar, la autoridad encargada de vigilar la consulta, la cantidad de puntos de votación, las pautas de publicidad y los demás aspectos relacionados con la misma.

Por último, es importante mencionar que la consulta es sobre el proyecto, pero no ofrece respuestas sobre el plan de contingencia a seguir en caso de que gane la opción de cancelar el aeropuerto. Por ejemplo, podemos preguntarnos: ¿qué vamos a hacer con los 190 mil millones que ya fueron invertidos? ¿cómo vamos a indemnizar a las empresas que tienen contratos vigentes por la construcción del NAICM? ¿Qué vamos a hacer con todas las obras que ya tenemos en Texcoco? Al parecer, aún no hay respuestas a estas interrogantes.  

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