La adolescencia es una etapa maravillosa y llena de estímulos. Los adolescentes desean vivir y estar atentos en cada momento de su vida y no perderse un segundo de lo que sus amigos postean en sus redes sociales. Interrumpen cualquier actividad para conectarse: dejar de poner atención en clase, levantarse de una cena familiar, revisar Instagram o WhatsApp mientras conducen un automóvil o interrumpir su sueño para revisar sus notificaciones de su celular.

Cada vez observo alumnos cansados, estresados y con la actitud de dar el mínimo esfuerzo en sus estudios universitarios. Invierten gran parte de su tiempo en sus redes sociales, amigos, series de televisión, videojuegos y dormir en horario no nocturno. La mayoría de los adolescentes sacrifican su sueño por la noche para mantenerse informados de lo que ocurre en sus redes sociales. Los adolescentes que duermen poco tienen poca capacidad para controlar sus emociones. Los estudios concluyen que el adolescente debe dormir un promedio de 9 horas al día para mantener un equilibrio en su desarrollo físico y emocional. El déficit de sueño afecta en la capacidad para regular el estrés y tener reacciones impulsivas ante cualquier adversidad.

Es muy importante establecer rutinas para favorecer la producción de la melatonina (hormona del sueño) evitando 2 horas antes de dormir cualquier uso de pantalla, prohibir cualquier tecnología en la recámara, favorecer la total oscuridad en la recámara e impulsar la actividad física. Estar expuestos a más de 6 horas diarias de pantallas no solamente ocasiona problemas en el sueño sino que incrementa el riesgo de padecer estrés, angustia, depresión, agresividad e ideación suicida. En un estudio publicado en diciembre del año pasado (2018) por la revista Preventive Medicine Reports titulado: Associations between screen time and lower psychological well-being among children and adolescents: Evidence from a population-based study (Asociaciones entre el tiempo de pantalla y el bajo bienestar psicológico entre niños y adolescentes: Evidencia de un estudio basado en población) por la doctora Jean Twenge encontró las siguientes conclusiones:

> El uso de más de 5 horas diarias de pantallas se relaciona con menor bienestar psicológico de niños entre 2 a 17 años.

> El exceso de tecnología produce menos curiosidad, autocontrol y estabilidad emocional.

> Mayor riesgo en diagnóstico de depresión y ansiedad.

La Dra. Twenge encontró que una de las consecuencias de la falta de una buena educación en el uso de la tecnología es que impacta en menor número de horas de sueño. Quienes pasan más tiempo en pantallas son menos felices que quienes se involucran en actividades de no pantalla como deporte, lectura de medios impresos y pasar tiempo en interacción cara a cara (face to face). La Asociación Americana de Pediatría recomienda en niños de 2 a 5 años no más de 1 hora diaria de tecnología.

Los papás debemos de velar por el bienestar de nuestros hijos a pesar de que no lo quieran. Muchos padres para evitar un conflicto o “perder” su cariño ceden a sus caprichos y los dejan que actúen como deseen para que sean “felices” sin importar su bienestar a largo plazo.

 

@DrJesusAmaya

jesus.amaya@udem.edu Jesús Amaya Guerra