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Un día como hoy de hace 119 años nació este pintor, de los primeros en el movimiento pictórico de principios del siglo 20

En el arte en general y en la pintura surrealista en particular el significado de una obra siempre es elusivo,.

Sin embargo, de entre todos, la obra de Yves Tanguy es una de las más enigmáticas al encontrarse envuelta en una atmósfera de catástrofe y calamidad, aunado a su utilización de elementos abstractos.

Nacido en París el 5 de enero de 1900 en el Ministerio de Asuntos Navales frente la Plaza de la Concordia, al morir su padre regresó junto con su madre a vivir en las costas de Finistère de la Bretaña Francesa, cuya geografía quedaría años después vivamente representada en sus piezas.

A los 22 años conoció la obra de Giorgio de Chirico, la cual le impresionó tanto que lo llevó querer perseguir una carrera como pintor a pesar de que no poseía ningún estudio formal en artes plásticas.

Dos años después, a través de un amigo, el poeta Jacques Prévert, fue introducido en el círculo de los surrealistas de André Breton y de a poco desarrolló su particular estilo pictórico.

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El surrealista abstracto

Sin embargo, algo que destaca en su obra es el tratamiento de las formas y la composición con un cuidado e interés más característico de los abstractos que de los surrealistas, aunque dotado del naturalismo y buen manejo de la luz y el volumen de estos últimos.

Ancladas en paisajes costeros, cuyos horizontes se extienden hasta el infinito, las escenas que Tanguy pintó poseen mayoritariamente elementos no figurativos que suelen ser descritos como “rocas” arreglados de acuerdo a la idea que el pintor en ese momento deseaba plasmar.

Porque Yves Tanguy era un artista que en muchas ocasiones aseguró que no creaba una obra nueva con un plan ya definido, sino que iba pintando conforme esta se desarrollara para luego, al momento en que así lo considerara, simplemente darle mayor trabajo a los detalles.

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