He leído decenas de análisis de la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, sesudos columnistas anticipan especulación en los mercados internacionales, crisis políticas que se creían extintas, presupuestos impensables en una nación en banca rota, hasta perfiles psicológicos que prevén algo cercano al apocalipsis.

Han pasado frente a mí textos en todos los idiomas y no me queda la menor duda que The Donald ,es el personaje del que más se ha escrito en los últimos dos años. En muchos coincido, en otros me niego a coincidir porque si llegan a ser ciertos se nos viene la tercera guerra mundial, en fin, las mentes más brillantes le han dedicado párrafos enteros, como si se tratara de una catarsis, como si a través de esas líneas sacaran su frustración. Dice el escritor mexicano Francisco Hinojosa que “escribir libera y sana”, ésa es la única explicación lógica de este monopolio temático en las columnas de opinión.

Sin embargo, el mejor análisis que he leído sobre la llegada de Trump a la Presidencia de Estados Unidos lo hizo un comediante estadounidense llamado, Dave Chapelle, necesitó sólo nueve palabras para describir la política interior y exterior de los próximos cuatro años, los arranques, las venganzas, y la línea discursiva que seguirá The Donald; Chapelle dijo “We actually elected an Internet troll as our President” (De hecho hemos elegido un troll de Internet como nuestro Presidente), lo dijo en el monólogo del programa de comedia más importante de Estados Unidos, Saturday Night Live. 

No se necesita mayor análisis, Trump es un troll de Internet, se ha convertido en el activo de Twitter más importante a nivel mundial y ha comunicado decisiones de gobierno en menos de 140 caracteres, además de que también ha usado esta red para seguir con el desprestigio de personajes y medios con ideas contrarias a las suyas. ¿Para qué la formalidad de un comunicado si te puedes contradecir en el siguiente tuit? ¿Para qué una conferencia de prensa si puedes anular el contrato de cuatro billones –por cierto, inexistente– con una compañía aérea y hacerla caer en la bolsa? ¿Para qué presentar formalmente a tu gabinete si puedes ir anunciándolos uno por uno como si se tratara de los seleccionados en un programa de televisión? ¿Para qué dedicar un escrito o un video a la muerte de un personaje como Fidel Castro si puedes sólo decir que está muerto con un signo de admiración?

Y tras este atinado diagnóstico de Chapelle, ¿qué nos queda? No pensé decirlo, pero antes de la existencia de un Trump moderado y diplomático, cerrará esta red social. No veo otra salida para apagar a este troll que le sobran insultos y le faltan ideas.

@jrisco