La semana pasada una adolescente de 17 años me comentaba que había cometido un gran error con su novio: “Maestro, estaba muy enamorada de él y me pidió que le enviara imágenes mías sin ropa. Me presionó diciéndome que si lo amaba le daría lo que quería. Entonces le envié mi pack mostrando mi cuerpo y con mensajes de mis sentimientos hacia él. Fue una mentira. Envío mis fotografías a sus amigos. Uno de ellos la subió al Instagram y mi hermano mayor la vio y se las enseñó a mis padres. Me destruyó”. Al preguntarle por qué no pudo decir “NO” a su novio su respuesta fue: “Tenía miedo de perderlo”.

Es muy difícil para los adolescentes decir: “NO”, especialmente a sus amigos. No quieren perder su amistad o ser excluidos. Ante este temor se sienten presionados a decir “SÍ”, a pesar de que saben que hay peligro o pueden ser lastimados. La capacidad de decir “NO” es una habilidad importantísima para la vida. Muchos saben decir “NO” a cosas muy importantes como las drogas o tener sexo. Pero pierden la confianza en cosas pequeñas, como aceptar a un amigo a un equipo de trabajo sabiendo que no realizará su tarea, o decidir no aceptar un aventón (ride) a casa cuando se ha ingerido alcohol.

Aquí hay algunos consejos para enseñarles a decir “NO” y sin miedo de perder a sus amigos:

1) Enseñarles a tomar decisiones partiendo de prioridades buenas y verdaderas. Deben tener claro que estudiar es más importante que ir a tomar unas cervezas con los amigos. El beneficio del mañana es más importante que la satisfacción de un deseo superficial hoy.

2) Cambiar creencias falsas. Escucho frecuentemente a los jóvenes: “Solamente se es joven o adolescente una vez”, y por ello pueden desatarse sin ningún límite. Y la respuesta es: “Claro, hijito, solamente que nunca podrás regresar el tiempo para recuperar o corregir tus errores”.

3) Ayudar a pensar en el futuro y no en el presente. Los adolescentes prefieren satisfacer el presente que buscar la felicidad en el futuro. Se les conoce como una “generación de inmediatez”, la cual sólo quiere vivir el momento sin importar que sus acciones bloqueen su plenitud en el mañana.

4) Probabilidad del peligro y valor de decir “NO”. Nuestros hijos deben tener conciencia del peligro y sus consecuencias. Además, soportar la presión de sus amigos y quizás su rechazo al no participar en su juego. Hace unos meses, un grupo de siete adolescentes de un colegio de Monterrey fueron a una competencia de fútbol a Dallas, Texas. Por la noche salieron a escondidas del hotel y entraron a una tienda de conveniencia a robar alcohol. Fueron descubiertos y encarcelados por una noche. Tuvieron que ir sus papás a sacarlos y fueron penalizados retirándoles sus visas y por 10 años no podrán entrar a Estados Unidos. Su respuesta al preguntarles por qué fueron a robar: “Prefiero que la policía me atrape que rechazar a mis amigos”.

5) Decir “NO” por ellos. Nuestros hijos tienen el permiso de usar a los padres como excusa cuanto hay una situación peligrosa para decir NO: “Si mis padres se enteran, me matan,”

@JesusAmayaGuerr

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