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Ya lo dijo hace 400 años el poeta y metafísico inglés George Herbert: ‘el amor y la tos son dos de esas cosas que no se pueden ocultar’.

Por lo regular resulta difícil para los padres vivir con un niño que se la pasa tosiendo todo el tiempo —de hecho, a veces la tos del infante puede ser más difícil de soportar para los padres que para el niño.

“Recientemente vi en mi consultorio a un niño de tres años cuya madre estaba preocupada por una tos que se le había incubado al infante por más de una semana”, comenta un pediatra. “Y la señora insistía en que esa tos molestaba seriamente a su hijo por las noches y durante todo el día.

“Pero aquel niño estaba corriendo feliz por los pasillos de la clínica, y yo no lo había oído toser ni una sola vez. No obstante, su madre se veía claramente angustiada cuando describía los ruidos que repetidamente venían de la recámara de su hijo, sobre todo en la noche, después de irse a la cama”. 

-¿No hay algo que pueda darle para que desaparezca ese suplicio? —me preguntó la madre.

Aunque resulta muy frustrante para los padres que buscan soluciones rápidas para la tos de un niño que en otros aspectos de salud se siente bien, la mejor respuesta puede ser esperar a que la tos se vaya por sí sola.

Y esto casi siempre resulta sorprendente para los adultos.

Preocupante pero necesaria
“La tos es una de las razones más comunes para que los adultos y los niños busquen atención médica y, como pediatra, parte de mi trabajo es preocuparme por lo que significa una tos que no quiere irse”, señala la doctora Anne Chang, neumóloga y pediatra de la División de Salud Infantil en un Centro Médico de Australia.

“La tos es la respuesta refleja de las vías respiratorias a cualquier cosa irritante que haya en ellas, y es una defensa muy útil que puede ayudar a un niño a deshacerse de todo lo que le está afectando, desde contaminantes presentes en el aire, hasta microbios y mucosidades que hayan invadido las vías respiratorias superiores”, asegura la doctora Chang.

“Pero la gran mayoría de los niños que evolucionan con una tos persistente después de un resfriado y de otras infecciones virales, no necesitan ningún tratamiento, más allá de un poco de paciencia y, tal vez —si son mayores de un año— una cucharada de miel de vez en cuando para aliviar la irritación de la garganta (pero los pediatras no recomendamos miel para los bebés menores de un año por temor al botulismo infantil, una enfermedad rara pero potencialmente peligrosa)”.

Más de cuatro semanas
En los últimos años los pediatras han tenido que argumentar en contra de los beneficios dudosos de los medicamentos de venta libre para la tos que se le dan a los niños. El punto es que no todas las toses persistentes son iguales, y a veces los niños necesitan más observación, no más medicamentos.

Cuando una tos no parece estar mejorando, conviene prestar atención al tipo de tos y al carácter de la tos en sí. 

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En este sentido, la  doctora Anne Chang, llevó a cabo una investigación que incluyó extensas revisiones de las toses crónicas presentes en los niños, que permitió el desarrollo de protocolos clínicos adecuados para evaluar y tratar la tos persistente que dura más de cuatro semanas.

“La causa más común de la tos, que suele llevar a los padres a buscar atención médica para sus hijos, es la tos aguda relacionada con infecciones respiratorias de las vías superiores”. La mayoría de estas toses se resuelven en siete días, pero en algunos niños pueden persistir durante semanas.

“En la mayoría de los casos les aconsejamos a los padres no preocuparse si el niño se ve bien, a menos que la tos haya persistido por más de cuatro semanas”, señaló la experta.

La calidad del episodio
 La doctora australiana Anne Chang, que condujo un estudio sobre la tos, enfatiza que el tipo de tos es importante: una tos seca es menos preocupante que una tos húmeda, pero cualquier niño con cualquier tipo de tos que se vea mal, y especialmente si tiene dificultad para respirar, debe ser valorado por un médico de inmediato (los problemas respiratorios de los niños suelen estar asociados a una respiración rápida).

La doctora Chang y sus colegas encontraron que niños con tos húmeda prolongada tenían bacterias alojadas en sus pulmones y padecían un síndrome llamado ‘bronquitis bacteriana prolongada’, que se alivia en el curso de dos semanas con el uso de antibióticos.

El proceder habitual para la tos crónica a menudo comienza con una radiografía de tórax y una prueba llamada espirometría, que mide el volumen de aire inhalado y exhalado. 

Hay varias especialidades con experiencia en torno a la tos, incluyendo neumólogos y alergólogos, lo que refleja las muchas razones por las cuales un niño podría toser. El inmunólogo Alan Goldsobel, señala al respecto: “Yo siempre digo que si es una tos húmeda, hay que pensar en antibióticos, y si es una tos seca, hay que pensar en el asma”. 

Los medicamentos
Los estudios sobre medicamentos de venta libre para la tos (dirigido a los niños) no han demostrado que sean más eficaces que los placebos, y ha habido muchos problemas con los efectos secundarios y las sobredosis de esos medicamentos, especialmente en los niños más pequeños, por lo que la Academia Americana de Pediatría no recomienda esos productos para niños menores de cuatro años (y algunos expertos prefieren extender la recomiendan para los mayores de seis años).

A veces es un mensaje difícil de escuchar por los padres, quizás porque recuerden haber sido medicados con jarabes cuando eran pequeños, y porque es natural querer darle a un niño algo que alivie su tos. 

El doctor Richard Irwin, neumólogo y profesor en la Universidad de Massachusetts en Worcester, y editor de una revista donde se publican los avances sobre la tos, dijo al respecto: 

“Esas medicinas que usted compra en el estante de venta libre de las farmacias (sin receta), son de dudoso beneficio para el alivio de la tos en el mejor de los casos y pueden ser muy peligrosas para los niños pequeños”, dice el doctor Irwin

“El punto de vista final de los expertos es que todavía se vale intentar con los apapachos caseros”, dice la doctora Chang. “O sea que los padres pueden tratar de calmar a un niño con tos, leyéndole su cuento favorito, cobijándolo con una manta o preparándole su platillo preferido”. 

Con información de The NYT