Con la llegada de marzo aterrizaron en la ciudad un par de películas muy recomendables, una de producción hollywoodense y la segunda de manufactura japonesa que estuvieron presentes en la pasada entrega del Oscar.

La primera de ellas es “El Vicepresidente: Más Allá del Poder” (“Vice”), la más reciente película del ganador del Oscar al Mejor Guion Adaptado del 2015, Adam McKay (por “La Gran Apuesta”) y que por su parte estuvo nominada a  8 Oscares a lo mejor del 2018 de los cuales se llevó uno al Mejor Maquillaje por terminar de convertir a su actor protagónico, Chistian Bale, en el vice-presidente de los Estados Unidos Dick Cheney no solo durante el periodo de mandato de George Bush del 2001 al 2009 sino desde su juventud como un jornalero parrandero del estado de Wyoming, pasando por la forma en la que se involucra en la política empujado sobre todo por su esposa Lynne (Amy Adams) y cómo a partir de su ascenso en el partido republicano llegó a convertirse en el segundo hombre más poderoso del mundo.

Es así como vemos a Cheney llegar a Washington para decidirse por quien a primera vista él ve como “el equipo ganador” de los republicanos durante el mandato de Richard Nixon, para después de superar a su maestro y mentor en la política Donald Rumsfeld (Steve Carrell) como se dice en este entorno “esperar su turno” para clavarle el colmillo en la que viene a ser su mayor presa: el manipulable presidente George W Bush (Sam Rockwell) que servirá como el títere perfecto para manejar los hilos del poder de Estados Unidos durante el período presidencial que incluyó los atentados a las Torres Gemelas de septiembre del 2001 a la consecuente guerra de Irak que fue la fachada perfecta para consolidar el expansionismo económico del vecino país del mundo a costa de pasar por encima de su propia familia.

Hablando de cuestiones de familia, aunque no pudo ganarle a nuestro “caballo de guerra” que fue “Roma”, de Alfonso Cuarón, en la terna al Oscar a la Mejor Película Extranjera, la segunda recomendación en cartelera de la semana es la cinta japonesa “Un Asunto de Familia”, el más reciente filme del cineasta Hirokasu Koreeda (“De tal padre, tal hijo”) el cual donde sí fue truinfador fue en la pasada edición del Festival Internacional de Cine de Cannes donde se alzó con la prestigiada Palma de Oro a la Mejor Película del evento y no es para menos.

Lo que sucede es que “Un Asunto de Familia” cuenta la historia de una familia disfuncional japonesa que desde sus primeras escenas somos testigos no es nada convencional puesto que el patriarca adiestra al más pequeño de los hijos a robar en tiendas por ser insuficientes los ingresos que tienen desde la más anciana de la casa a través de su pensión hasta la más joven, quien en lugar de asistir a la escuela por ganarse un dinero propio se encierra en cuartos privados con hombres para que solo teniendo como protección un cristal enseñarles su “pack” y ser premiada con su respectiva comisión por hacerlo.

En esa dinámica se encuentran cuando en una de sus salidas se topan con una niña aparentemente abandonada en un departamento a quien deciden adoptar y adiestrar también como ladrona de tiendas sin medir las consecuencias que esto les acarrea. Una película necesaria en tiempos de una muy carcareada “Cuarta Transformación” y que comprueba que la caridad puede resultar contraproducente.

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