Formar una familia con mi esposa Karla y nuestros cinco hijos es un sueño hecho realidad. Elena, la quinta, tiene un encanto especial. Nació el pasado viernes 20 de septiembre y con la experiencia acumulada se le saborea más y se padece menos. La crianza de Jesús, Fátima, Jerónimo y María José, y sus respectivos partos, nos brinda tranquilidad, estabilidad y un expertise único para lidiar con un recién nacido. Hoy somos seis seres humanos que convivimos, embobados y felices, con esta pequeña recién llegada y amorosamente integrada.

Como papás nos corresponde velar para que Elena y sus hermanos se conviertan en personas de buen juicio, responsables, perseverantes, valientes, autocontrolados, prudentes y con mucho corazón. Lo demás será cosa de ellos, cada uno desde su libertad, asimilando los elementos básicos de la humanidad, conscientes de que sólo encontrarán el sentido de sus vidas en el servicio a los demás, así estamos conectados por el que nos conectó. Sólo la solidaridad perdura.

Hija, estas líneas son para ti: Si no se interpone algún accidente o enfermedad, de esos que acaban con la vida “antes de tiempo”, en 2060 tendrás 41 años, la edad que tengo ahora; yo tendré ochenta y dos. Espero que estos consejos te sean de utilidad. Ante todo debes saber que la vida y la muerte suceden todos los días. Nacer, estar aquí y ahora, y morir son las tres certezas que tenemos los humanos. Lo que venga después es asunto de fe, lee e indaga al respecto, te ayudará. Te darás cuenta que los seres humanos somos muy raros, hablamos tan poco sobre estas tres certezas, particularmente la que nos es próxima e inevitable: la muerte. No le tengas miedo, es un paso más. Por el contrario, abrázala con naturalidad, respetando siempre los tiempos que marca la propia vida.

Dejo plasmadas estas líneas en un espacio de opinión, dentro de un medio que llamamos periódico. Pocos sobrevivieron a la revolución tecnológica y a las redes sociales. Sabrás de ello por tus lecturas de Historia. Lo que tú leerás en 2060, le tomaba toda la vida a una persona del siglo 18 conocerlo y procesarlo. Tú naces en un tiempo que se caracteriza por sus enormes avances científicos y tecnológicos, mayor esperanza de vida, cientos de millones de personas saliendo de la pobreza. Tu generación disfrutará de lujos e información que no tenía a su alcance el hombre más poderoso del mundo en 1960. Por cierto, ese título se lo disputaban dos gobernantes: Nikita Kruschev y John Fitzgerald Kennedy, protagonistas de la “guerra fría”.

En la Historia de la humanidad, las guerras han sido el pan nuestro de cada día, son tan frecuentes que muchos definen la paz como ausencia de guerra. Siempre han existido, pero nunca fueron tan destructivas como cuando las sociedades se aglutinaron y organizaron como Estado-Nación, ese concepto apareció en 1648 al terminar la Guerra de los Treinta Años, con el Tratado de Paz de Westfalia, que dio vida a los países, con sus fronteras, idiomas, cultura, orden jurídico y gobierno. Ignoro si para 2060 hayan dejado de existir esas fronteras. Cuando naciste los gobiernos de tus dos países, México y Estados Unidos, hacían hasta lo imposible por impedir que cientos de miles de personas ingresaran a su territorio, a través de sus “fronteras”. Estas personas venían del Centro de las Américas, huyendo de la pobreza, la inseguridad y la violencia, muchos de ellos eran niños y mujeres que luchaban por su vida. El escenario era atroz.

Fuiste registrada en dos países: México y Estados Unidos. Cuando yo nací, eso no era posible. Nosotros, los abogados, hablamos del “derecho de sangre” y el “derecho de suelo”. México te lo heredamos tu mamá y yo, es tu derecho de sangre, lo hacemos junto a todos los hombres y mujeres que en pareja nos antecedieron en ese interminable árbol genealógico que es la familia. Naces en una familia forjada en un esfuerzo que dignifica. Por cierto, tus cuatro abuelos te conocieron, los hiciste muy felices y les provocaste muchas sonrisas.

En la Historia y presente de ambas naciones existen personas buenas y no tan buenas. La patria es motivo de orgullo, eso nos han enseñado y es bonito. Abraza siempre a los tuyos, pero nunca excluyas a nadie, recuerda que todos los seres humanos poseemos la misma dignidad de hijos de Dios. Que tu pertenencia sea siempre un puente para hacer el bien. Por encima de todo, siéntete orgullosa de ser humana, raíz única y principal que nos hace ser lo que somos.

Encontrarás que la raíz de todos los problemas de la humanidad está en el egoísmo. Sucede que con el paso del tiempo las personas nos fuimos creando necesidades que se compraban, satisfacerlas nos daba placer, aunque siempre pasajero. Esos placeres nos esclavizaron y nos metieron a una competencia que parecía no tener fin. Trabajábamos día y noche para sostener esa forma de vida. Conservar el status en una competencia provocada por quienes se beneficiaban de la venta de sus productos. Yo hago hasta lo imposible por escapar a esa realidad, pero la lucha sigue. Espero que para 2060 eso sea prueba superada o pasado anecdótico. En ese proceso sacrificamos tiempo familiar, perdimos calidad de vida y dañamos al planeta, nuestro hogar. La producción de bienes de consumo dañó gravemente al medio ambiente, una cultura de descarte nos saturó de cosas que se usaban para luego tirarse a la basura, se acumularon así toneladas de desechos que inundaron e emponzoñaron los campos, ríos y océanos. Muchos denunciaron estos males, entre ellos el Papa Francisco, sucesor de San Pedro, cuando tú naciste. Espero que las consecuencias no sean tan funestas. La culpa vuelve a ser del egoísmo, centro y motor de esa competencia. Por lo que a mí toca, perdón.

Se me acaba el espacio. Recuerda que antes de actuar hay que usar la razón sin desengancharla del corazón. Sé feliz, recuerda que serlo es una lucha constante. Para mejor saborear la felicidad necesitarás sortear muchos problemas, que éstos nunca te ahoguen, recuerda que todo pasa. La familia es irremplazable, en ella siempre encontrarás apoyo y cariño. Eres la quinta hija de familia, naces en tiempos en que escasean las familias numerosas. Tus papás apostamos por la vida y tanto tú como tus hermanos nos colman a plenitud. Gracias por existir, me haces muy feliz.

@chuyramirezr
Jesús Ramírez Rangel
Rebasando por la Derecha