Emmanuel Macron, presidente de Francia, conmemoró el bicentenario de la muerte de Napoleón.

El presidente Emmanuel Macron conmemoró el bicentenario de la muerte de Napoleón, el emperador que le dejó a Francia su código civil, entre otras reformas importantes, pero cuyo legado sigue empañado a los ojos de muchos.

Macron dijo que la reinstauración de la esclavitud por parte de Napoleón Bonaparte fue una “traición al espíritu de la Ilustración”. Pero en su discurso pronunciado bajo la cúpula del Instituto de Francia señaló que “Napoleón es parte de nosotros” y que el país “debe mirar a nuestra historia directamente a los ojos”.

Con ese tipo de distinciones, Macron se rehusó a ceder ante quienes rechazan rendir cualquier honor a Napoleón, una de las figuras más importantes de la historia francesa y adorado por algunos miembros de la derecha. El bicentenario de la muerte del destacado estratega militar llega en un momento oportuno para Macron, quien se prevé intentará ser reelegido en los comicios de 2022.

Posteriormente, el mandatario depositó una ofrenda floral al pie de la imponente tumba de Napoleón en Los Inválidos, un monumento con una cúpula dorada que forma parte de un complejo que incluye un hospital militar. Fue recibido por el príncipe Jean-Christophe Napoleón, a quien le correspondería aspirar al trono de emperador, que fue abolido hace tiempo.

Con su discurso el presidente tenía la intención de conmemorar, mas no celebrar, a la destacada figura que murió en el exilio en la lejana isla volcánica de Santa Helena hace exactamente 200 años, el 5 de mayo de 1821.

Napoleón le dio a Francia su código civil y penal, estableció el sistema de prefectos, representantes del Estado en cada territorio francés, y el de los liceos, o escuelas secundarias, entre otras cosas. Pero incluso el Instituto de Francia se refiere a Napoleón como “una importante figura de la historia que desde siempre ha sido controversial”.

Del imperio hemos renunciado a lo peor y del emperador hemos embellecido lo mejor”, señaló Macron. “Conmemorar este bicentenario es decir simplemente eso, con serenidad”, sin “juzgar el pasado con las leyes del presente”.

Para Macron, conmemorar el bicentenario de la muerte de Napoleón era continuar con su óptica de enfrentar el pasado y seguir adelante con las lecciones aprendidas y no ofrecer “ni negación ni arrepentimiento”.

Al frente del gobierno desde 1799, Napoleón se convirtió en emperador en 1804 y siguió siéndolo durante una década, y luego por otros tres meses en 1815. Enviado al exilio a la isla de Elba en el Mediterráneo, escapó y organizó un nuevo ejércitó, sólo para ser derrotado en Waterloo por una coalición militar en 1815. Después fue enviado a Santa Helena, donde falleció tras enfermar.

Posteriormente sus restos fueron exhumados y depositados en Los Inválidos.