¿Por qué el empresariado torreonense no ha generado la capacidad de articular y trabajar por una visión del Torreón futuro por construir? ¿Por qué ha sido incapaz de impulsar esa agenda con participación amplia, plural e incluyente, de los distintos gremios empresariales? 

Tres son las razones: Individualismo, degradación moral y divisionismo interno. 

Existe una visión individualista desligada de toda preocupación comunitaria; es decir, del presente y del futuro de Torreón. Como si el empresario viviera en la estratósfera, y los recursos naturales e hídricos  de su comunidad fueran inagotables. O la pobreza de sus coterráneos, fuese sólo responsabilidad de ellos mismos o del Gobierno. Ellos olvidan, con simpleza, que todos estamos en el mismo barco. Y que éste se hundirá, más temprano que tarde, con todos a bordo. 

En los últimos 12 años el empresariado perdió independencia, fortaleza e integridad moral para ser el interlocutor de los torreonenses ante las distintas instancias de Gobierno. Tres fueron las causas: Los vínculos de algunos empresarios con actividades del narcotráfico y crimen organizado. La cercanía, de muchos de ellos, con el poder político municipal, estatal y federal. Y el abandono de su voz crítica durante la crisis de inseguridad pública e ingobernabilidad política que vivió Torreón. 

Al interior de esta clase empresarial existen diferencias políticas, de estatus social y de colonización gremial que dificultan la construcción de una agenda común.

 ¿Cómo olvidar las acusaciones de partidismo político entre el GEL (Grupo Empresarial Laguna) y el CLIP (Consejo Lagunero de la Iniciativa Privada)? ¿Es posible imaginar en una misma mesa a LALA, Soriana y Peñoles con la Cámara de la Industria Panificadora? ¿Cómo negar qué los dirigentes de los grupos empresariales sólo defienden sus intereses gremiales, sin imaginar las preocupaciones de la gente y de la tierra que les vio nacer? 

Por ello, las preguntas son: ¿Cómo anudar la relación entre el empresario con Torreón, más allá de sus intereses individuales? ¿Cómo superar esa percepción de degradación moral que les daña? Y, ¿cómo reducir esas divisiones que fragmentan la posibilidad de construir y trabajar por una visión de futuro para Torreón?

(Continuará)