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El reporte actualizado por el SESNSP con datos de la Fiscalía indica que entre enero y mayo de este año ya se han registrado 13 feminicidios, mientras que los reportes de 2018 indican que durante todo el año se registraron 12 indagatorias

De acuerdo con la última actualización del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en lo que va del año, las cifras de feminicidio en la entidad ya superaron a los registros reportados por la Fiscalía General del Estado durante todo el año pasado.

El reporte actualizado por el SESNSP con datos de la Fiscalía indica que entre enero y mayo de este año ya se han registrado 13 feminicidios, mientras que los reportes de 2018 indican que durante todo el año se registraron 12 indagatorias.

Sin embargo, la cifra va en aumento, y tan solo el día de hoy, la Fiscalía General reportó el hallazgo de una joven que fue arrojada en una bolsa de basura en un terreno baldío de Torreón, y de acuerdo con la Red de Mujeres de la Laguna, el perfil de casi todas las mujeres que han sufrido homicidios es que eran jóvenes y madres.

“Esta es la cifra oficial, pero siempre pensamos que hay una cifra negra donde por diversos motivos, el delito no se clasifica como feminicidio donde nos dicen que es porque no se cumplió la razón de género”, expresó Ariadne Lemont sobre el trabajo de la autoridad en el tema.

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Los datos indican, que estos feminicidios en su mayoría ocurrieron en la Región Lagunera, pues tres de ellos se suscitaron en Torreón; en Matamoros cinco; después dos en Ramos Arizpe, uno en Piedras Negras, uno en Acuña y otro en Monclova.

Además, durante la mañana de este miércoles, la Policía Municipal de Ramos Arizpe y la Fiscalía General del Estado en la Región Sureste, encontraron el cuerpo de una mujer con signos de violencia; sin embargo, hasta el momento no se sabe si el caso será investigado como feminicidio.

Desde esa tesitura,  la Red de Mujeres informó que desde el mes pasado, se instaló una mesa de trabajo conjunta con autoridades que tiene el objetivo de revisar caso por caso desde 2013 para observar si las clasificaciones fueron las adecuadas.

“Pero hay otras cosas. Tendríamos que voltear a vernos como sociedad y ver ¿Por qué vemos como algo natural que sigan apareciendo mujeres muertas? ¿Por qué la gente no se indigna al extremo de exigir cuentas? ¿Por qué la gente no se indigna al extremo de que los hombres se pregunten si no hay otra manera de ser hombre?”, expresó Ariadne Lemont.

En ese aspecto,, también manifestó que la Secretaría de Educación Pública es un ente cuestionable, pues no ha implementado un plan de prevención de las actitudes machistas o patriarcales, aun teniendo acceso a la educación de las personas desde el kínder, lo cual podría funcionar como prevención; sin embargo, también desde la acción tienen la oportunidad de notar cuando un menor está viviendo violencia familiar en casa.

“Ahorita en este momento no sabemos quién es la próxima, pero si sabemos que ella en este momento está viviendo violencia, y lo sabe la familia, la familia del violentador, saben que esta mujer está siendo violentada, lo saben los vecinos, y lo sabe la SEP; saben los maestros y maestras cuando los niños están viviendo violencia en sus casas”, expresó.

Las cifras de la Secretaría de Salud Pública en su boletín epidemiológico muestran una tendencia que ayuda a dimensionar, pues únicamente el 7 por ciento de los casos de violencia familiar que se han atendido hasta hoy en Coahuila corresponden a hombres y el resto a mujeres, en un universo de 340 casos.

En ese sentido, llamó a la sociedad a no demeritar los números, pues aunque no son similares a Ciudad Juárez o al Estado de México donde la problemática suma números superiores a 100 casos, pues la indiferencia es la causante de que la problemática persista y no active a la sociedad a exigir cuentas, por ejemplo, al Poder Judicial que no ha mostrado una batalla sólida contra la impunidad en el tema.

“Una sola muerte violenta de una mujer o una niña es lo suficientemente grave como para que nos escandalice al grado de que la indignación se convierta en acción”, concluyó Ariadne Lemont.