En el Centro de Alto Rendimiento de la Federación Mexicana de Futbol la Comisión de Selecciones convocó a una rueda de prensa para dar a conocer los objetivos de los representativos nacionales en cada una de las competencias a celebrarse durante el presente año. Me dio la impresión de que la improvisación sigue campeando en el seno del máximo organismo que rige el balompié en México. 

Me explico: el director técnico, Juan Carlos Osorio, se tomó la libertad de afirmar que los argentinos Guido Pizarro e Ismael Sosa, mediocampistas de Tigres y Pumas, respectivamente, fueron tomados en cuenta para integrar el equipo de todos, en virtud de que ya están naturalizados; sin embargo, finalmente se percataron de que ninguno de los dos es elegible, toda vez que no cumplen cabalmente con los requisitos necesarios para ser convocados. 

¿De qué estamos hablando? Me parece que el ABC del trabajo del timonel colombiano era haber solicitado la lista de los futbolistas mexicanos que se desempeñan en el extranjero, así como todos los jugadores registrados en la FMF, teniendo plena conciencia de cuáles eran los mexicanos y quienes los extranjeros. Del mismo modo, saber los nombres de los naturalizados y, por supuesto, de entre ellos, cuáles eran elegibles. Pero no ocurrió así, el angelito hizo las cosas al revés, es decir, primero los consideró y luego averiguó si reunían el perfil. 

Solamente encuentro dos posibles explicaciones: 1) Se trató de una cortina de humo para “justificar” el no llamado de naturalizados; 2) Evidenció su falta de metodología para escoger a los seleccionados. Qué tal si en una de esas se le ocurre “pensar” en convocar a Messi, pero se da cuenta de que no es elegible para jugar con México. 

En el mismo orden de ideas, pienso que en la FMF no tienen claro el concepto de “objetivos” y lo confunden con los sueños, ilusiones o fantasías. Me explico. En una empresa, por ejemplo, se ponen objetivos tangibles a sabiendas de que si no se alcanzan, alguien pagará por ello y rodarán cabezas. Sin embargo, en nuestro querido balompié cualquiera se avienta la puntada de asegurar que “vamos a ser campeones del mundo”, y si no lo somos, no pasa nada. 

Para mi gusto no había necesidad de “prometer” calificar en primer lugar a la Copa del Mundo, mucho menos aseverar que “de preferencia invictos”. El objetivo, señores, es lograr el boleto a Rusia 2018. Tampoco había necesidad de prometer refrendar la medalla de oro en los Juegos Olímpicos. Nada les han enseñado los años, siempre caen... en los mismos errores. 

Comentarios: ebrizio@hotmail.com