Se trata de una situación grave que demanda una estrategia orientada a impedir que miles de personas enfrenten el deterioro de su salud, e incluso mueran, debido a la ausencia de diagnósticos o la interrupción de los tratamientos

Con el sistema de salud del país volcado a la atención de la pandemia provocada por el Coronavirus SARS-CoV-2 podría estarse gestando una “pandemia adicional” cuyo impacto en la salud pública puede ser muy negativa y se estaría evidenciando en los próximos meses.

De acuerdo con el reporte que publicamos en esta edición, miles de pacientes que ya habían sido diagnosticados con padecimientos como hipertensión, obesidad, diabetes, VIH, depresión, cáncer y otras enfermedades crónico degenerativas, podrían haberse descompensado debido a la interrupción de los tratamientos que seguían.

Adicionalmente, miles más podrían padecer estas mismas enfermedades y no haber sido aún diagnosticadas para proceder a su atención, debido al temor de acudir a hospitales y la disminución de especialistas disponibles para realizar el diagnóstico y prescribir tratamientos, fenómenos que se han observado desde el inicio de la pandemia en marzo pasado.

“Creemos que además de la detección oportuna que no se ha hecho, quienes ya tenían alguna enfermedad crónica controlada se hayan desestabilizado, ya sea por la inasistencia a citas de control, pues muchas personas temían acudir a un hospital y contagiarse de coronavirus, y desabasto de medicamento”, señaló Edgar Medina, médico general en atención a pacientes desde un consultorio adscrito a una cadena de farmacias.

Otros especialistas de instituciones de salud han confirmado esta sospecha asegurando que factores como la reconversión hospitalaria para atender la pandemia, la cancelación de citas programadas, y el temor de ir a las clínicas ha provocado que se realicen menos diagnósticos.

Se trata de una situación grave que demanda una estrategia orientada a impedir que miles de personas enfrenten el deterioro de su salud, e incluso mueran, debido a la ausencia de diagnósticos o la interrupción de los tratamientos que ya les habían sido prescritos.

En particular, para las personas que ya contaban con un diagnóstico y se encontraban en tratamiento es necesario que las instituciones de salud diseñen y pongan en práctica un esquema alterno que garantice el seguimiento de sus casos y la entrega oportuna de los medicamentos requeridos.

Para quienes no han sido diagnosticados y podrían padecer una enfermedad grave sin saberlo, al menos se necesita una campaña de información que nos permita a todos identificar los síntomas de forma adecuada, así como un esquema de atención que haga posible un diagnóstico oportuno minimizando los riesgos que implica asistir a un hospital en estos momentos.

En cualquier caso, lo importante es no ignorar el riesgo que implica la posibilidad de que se esté gestando una “nueva pandemia” cuyas consecuencias se anticipan tan funestas como las de la que actualmente se está combatiendo.

Cabría esperar en este sentido una reacción inmediata de parte de las autoridades sanitarias para atender el problema antes de que explote de la peor forma posible.