Cada vez va quedando más claro que la ‘estrategia’ gubernamental para hacer frente a la pandemia es cualquier cosa, menos algo que podamos calificar de éxito

Entramos a la segunda semana de la ‘nueva (a)normalidad’

Entender lo que ocurre en México –en relación con la pandemia del coronavirus– es, a estas alturas, sumamente difícil. Y lo es todavía más si uno toma como punto de partida el discurso gubernamental para luego contrastarlo contra las cifras que se informan diariamente.

Y es que el ingreso a lo que se denomina ahora “nueva normalidad” ha sido en nuestro País, al menos durante la primera semana, un auténtico desastre a juzgar por los números que ha proporcionado la propia autoridad.

Como lo hemos informado puntualmente en los últimos siete días, durante la semana que fue del lunes pasado al día de ayer, el equipo que encabeza el subsecretario Hugo López-Gatell ha informado de 26 mil 439 nuevos contagios y 3 mil 769 decesos, sumados los reportes de toda la semana.

Esto significa, de acuerdo con las cifras al corte de anoche domingo, que durante los primeros siete días de la “nueva normalidad” en México se ha reportado el 22.58 por ciento de todos los contagios y el 27.51 por ciento de todas las muertes provocadas por la pandemia.

En otras palabras, durante la primera semana después de que las autoridades sanitarias consideraron que era prudente levantar las medidas de confinamiento se ha reportado uno de cada cinco contagios y uno de cada cuatro decesos.

En este punto es preciso resaltar el uso de la expresión “se ha informado” pues, como ya se reconoció de forma explícita por parte de las autoridades, las cifras que se revelan diariamente no corresponden a personas a quienes se haya detectado el virus o que hayan perdido la vida en esa fecha, sino que pueden corresponder a hechos registrados, ¡incluso dos meses atrás!

Se trata del reconocimiento de que la información que se ofrece diariamente a la población es de pésima calidad y, además, que no puede ser utilizada para tomar decisiones, pues no refleja la realidad de lo que está ocurriendo en el territorio nacional con la propagación del coronavirus.

Y si a esto se agrega el hecho de que existe una “cifra negra”, es decir, un número de contagios no detectados –porque no se hacen suficientes pruebas–, así como un inaceptable número de muertes que tampoco han sido incorporadas a la contabilidad oficial, cada vez va quedando más claro que la “estrategia” gubernamental para hacer frente a la pandemia es cualquier cosa, menos algo que podamos calificar de éxito.

Así pues, con los peores datos desde que el SARS-CoV-2 llegó a México, arrancamos la segunda semana de la denominada “nueva normalidad”, un periodo que implica relajar aún más las medidas relacionadas con la movilidad social, lo cual parece el caldo de cultivo perfecto para que las cifras sigan escalando y la curva siga negándose a invertir su dirección.

Con ello, lejos de estarnos adentrando en una realidad que pueda ser caracterizada de “normal”, así sea distinta a la que conocimos hasta hace unas semanas, lo que tenemos frente a nosotros es más bien una “nueva anormalidad”, que es peor a cualquier otra cosa que hayamos vivido hasta ahora.