Hoy se han arrinconado los principios, las ilusiones y los ímpetus que le dieron origen a la sociedad que hoy tenemos. Todo es perfectible _quizá por eso muchos se empeñan en hacer las cosas mal_

“La utopía de hoy, puede ser la realidad de mañana”

Víctor Hugo.

La palabra utopía, es una expresión que para el hombre es casi inexistente, aún más, muchos concurren en la intención de borrarla de nuestro vocabulario y de la práctica. Por supuesto, es obligado en la actualidad, dejar de lado todos los prejuicios para pensar el hecho que un ideal genera.

Hoy se han arrinconado los principios, las ilusiones y los ímpetus que le dieron origen a la sociedad que hoy tenemos. Todo es perfectible _quizá por eso muchos se empeñan en hacer las cosas mal_.

Anclados en una realidad que circule con la bandera utopica en el ámbito social, político y cultural, habremos de demostrar mayor interés por nuestros semejantes para poder hablar de una verdadera plenitud del ser humano sin usar sentencias que se encuentren de moda o palabras impuestas.

Sabemos que, la familia, el vecindario, la amistad y la sociedad como hoy la conocemos, han nacido históricamente de manera más reciente, al amparo de distintos procesos que algunos suelen llamar modernizadores. Hablar, practicar y asimilar estos temas, es practicar comunidad, hablar de Estado es hablar de sociedad, hablar de derechos y de partidos políticos es hablar de comunidad, en fin; no se puede discernir sobre estos tópicos, si no viviéramos en comunidad.

Me parece que hablar de ciudadanos libres e iguales (en su sentido legal y abstracto) requiere de cambios, de reconstrucciones, dar vuelta de página a lo que ya no es necesario y fortalecer lo que se tenga que quedar. Las sociedades como un punto de confluencia, un punto siempre móvil, como un complejo juego interactivo siempre pretenden encontrar respuesta pronta a sus problemas. Nuestra época requiere de dar solución a desafíos tan añejos y a su vez vigentes. Es evidente que hoy, el ser humano se encuentra asediado, vive asediado. En tiempos de incertidumbre y de desencantos, los sueños y las esperanzas ya poco resisten a los embates teóricos y económicos sobretodo a su exceso de práctica burda.

Basta ya de mucha retórica e ideología _aunque sean distintos_, sino de más praxis, para poder saber y entender si con lo que creemos, se lleva proteger a la humanidad, a la vida en sí misma y creer que no solo fueron creados, para legitimar en su nombre actos que nada están por acercarse a lo que se conoce como bien común temporal. No lo sabemos, pero tal vez, muchas de estas elementos se encuentran en un proceso de fracaso histórico, al no poder realizarse como se pretende.

@abraham_AAR

Abraham Álvarez

Columna: Vía comento