Hacia el cierre de la administración, la sombra de la deuda sigue avanzando por encima de la propaganda comprada. 

En perspectiva, hace tiempo que no se trata de los cientos de millones de pesos y su incierto destino ni de la falsificación de algunos Periódicos Oficiales para tramitar otros pocos millones. 

Desde el día uno de esta administración, se trata del vacío artificial que le han construido al tema. 

Pasan los años y el asunto sigue ahí. 

En Texas, apenas se abrió a subasta una serie de bienes incautados al tesorero de la administración del hermano carismático. Sólo en la primera puja, la de un centro comercial, los vecinos del norte juntaron en una tarde tanto dinero como el presupuesto aplicado todo un sexenio a la materia de transparencia. En Coahuila, las autoridades estarán esperando a que les avisen algo; están dispuestas a ayudar, dicen. 

No sólo el gobierno, dicho sea de paso. Ahí está el Congreso, con sus comisiones especiales, donde no se conoce oposición. 

Desde las instituciones públicas, sólo desde el Senado se ha hecho algo. O, mejor dicho, un Senador es quien no ha quitado el dedo del renglón. 

Posterior a diversas promociones en el Senado de la República, en marzo de 2013 se presentó un reclamo de bienes ante las Cortes texanas. En particular, lo de una cuenta en el Banco “Butterfield and Son” de las Bermudas. Esto apenas sería, para quien guste de las metáforas, la punta del iceberg. La lista de bienes y los montos en monetario fueron creciendo hasta la cifra que hoy se conoce.

Ante la justicia texana se requería un reclamo del gobierno y no la de un Senador, a su nombre y el de todos los coahuilenses. 

Por ello, desde abril del 2013, el Senador solicitó la cooperación del (por entonces y todavía) Gobernador de Coahuila. Le solicitó la documentación que faltaba para integrar el expediente; estar en mejor posición para recuperar el dinero en Las Bermudas y otros bienes. La respuesta fue, según ha expuesto el propio Senador, el silencio. 

¿Qué se requería? En resumen, información sobre lo hecho en el caso. En particular, y cito el cuarto punto del oficio recibido en Palacio de Gobierno, un “informe detallado de todas las investigaciones iniciadas por el Gobierno de Coahuila… así como de las gestiones realizadas tendientes a recuperar los recursos extraídos de las arcas del Estado”. Básico. 

La versión desde el gobierno ha sido consistente: nadie se llevó un solo peso de las arcas estatales. Desde esta verdad, una negativa podría explicarse: ¿pues cuál dinero?, ¿de cuáles arcas?

Pero no se recibió una negativa, sólo silencio. Desde el gobierno, no se respondió el oficio del Senador. Omisión que los ubica como ineptos o cómplices. 

Y puede que falten documentos en mi archivo pero, por cierto, no encuentro promoción alguna de parte de la oposición local apoyando la lucha de su Senador. 

La nada ha sido lo regular desde esta administración, es lo destacado.Y rápido pasó el tiempo. 
Lo que no se resuelve a tiempo, crece. En esta misma semana, versiones en medios hablan de un audio de 2014 donde un presunto narcotraficante habla de su relación con el (aún) Gobernador y su procurador. Todo es una mentira, dicen en comunicados exprés. De alguna manera, imagino, los tribunales extranjeros y la agencia EFE estarán con el interés de hacerle una mala broma a alguien. 

Así va. Tanto está sonando el río, que es difícil no lleve agua. 

@victorspena
Víctor S. Peña