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Cuestionó que aunque en la opinión pública se maneje como positivo que México tenga un superávit en la cuenta corriente del 1.6 por ciento del producto interno bruto (PIB) “no es una buena noticia para el mediano y largo plazo” porque desde medianos de 2014 hay déficit en las exportaciones petroleras

Ciudad de México. La subgobernadora del Banco de México (BdM), Irene Espinosa Cantellano, advirtió que existen más riesgos que pueden provocar que la actividad económica del país caiga que factores que incidan en que aumente, como el retraso en la aprobación del Tratado México, Estados Unidos y Canadá (TMEC), la persistencia de políticas proteccionistas y un desempeño más lento de la economía mundial.

Además, cuestionó que aunque en la opinión pública se maneje como positivo que México tenga un superávit en la cuenta corriente del 1.6 por ciento del producto interno bruto (PIB) “no es una buena noticia para el mediano y largo plazo” porque desde medianos de 2014 hay déficit en las exportaciones petroleras por la caída en los precios del petróleo y en la producción del mismo, entre otros factores.

Así que las fuentes de recursos que recibe la economía mexicana han bajado y mientras en 2014 equivalían al 9.7 por ciento del PIB para 2019 sólo representan 5.3 por ciento. “El tamaño de nuestro pastel se redujo significativamente”, destacó la funcionaria al participar en el Women Economic Forum México 2019.

Sostuvo que la incertidumbre y el nerviosismo que existen en los mercados han provocado que el bono soberano de México y de Pemex se coticen por encima de bonos de otros países que tienen una calificación crediticia similar porque se han incrementado las primas de riesgo.

“Rebotes” en la inflación por incremento de precios en energéticos y productos agropecuarios

Sobre la inflación, la subgobernadora dijo que si bien se encuentra en niveles históricamente bajos y en septiembre pasado llegó al 3 por ciento, correspondiente a la meta fijada por el banco central, “puede haber unos rebotes” en 2020.

Es, dijo, “una situación extraña porque la inflación no subaycente – referida a los precios de mercancías y servicios – se encuentra en un nivel históricamente bajo, del 0.71 por ciento, lo que ha permitido el 3 por ciento de la inflación general, pero esa composición no nos deja tranquilos sobre las perspectivas de la inflación”.

Explicó que los rebotes pueden darse por un incremento en los precios de los energéticos y productos agropecuarios, un debilitamiento en las finanzas públicas y que el gobierno no recaude los recursos previstos, por lo que recurra a más recortes o financiamientos.

Otros factores que incidirían es una generalización en los incrementos salariales que no estén acompañados por un aumento en la productividad y sólo sean costos de producción, la no reducción de la inflación subyacente, presiones a la cotización del peso frente al dólar o la reactivación de aranceles por parte de Estados Unidos.

Aún así, Irene Espinosa aseveró que la economía mexicana cuenta “con mayores condiciones de holgura y de la oferta no genera presión inflacionaria importante”.

Precios de alimentos más altos que la inflación general

Irene Espinosa expresó que al banco central le preocupa que no se haya podido bajar en los últimos años la inflación que registran los alimentos, ya que llega a ser del 5 por ciento, por encima de la general.

Refirió que desde enero de 2017, México ha tenido una inflación creciente e históricamente alta, con el máximo de 6.8 por ciento que se alcanzó en diciembre en ese año y más del doble de la meta del BdM.

“Sin embargo, la inflación subyacente prácticamente lleva estancada desde abril de 2018. No la hemos podido bajar y ha sido muy difícil. Está estancada en un nivel mucho más alto del 3 por ciento de lo que debe estar. Mientras que el componente no subyacente, que tiene que ver con factores exógenos a la política monetaria como son los precios de los energéticos y bienes agropecuarios tiene un nivel de volatilidad muy alto”, insistió.

México no se ha salvado de la desaceleración mundial

En la primera parte de su ponencia, la subgobernadora habló sobre las caídas que registran varios indicadores económicos a nivel mundial pero remarcó que en México “no nos hemos salvado de esta enorme desaceleración y estamos prácticamente en niveles de crecimiento cero”.

Atribuyó tal situación al retroceso que registran los sectores industrial y agropecuario, al tiempo que advirtió que el sector servicios que “había sido motor” de la economía también comienza a desacelerar su ritmo de crecimiento.

El consumo ha caído en los últimos tres años y la inversión acumula retrocesos por el retroceso en la industria de la construcción y en la compra de maquinaria y equipo, ya que concentran el 61 y casi el 40 por ciento de las inversiones respectivamente.

Si bien, señaló que siguen creciendo las exportaciones de México, acotó que se debe sobre todo a la demanda de Estados Unidos y alertó que las exportaciones petroleras han aumentado en este año en un 12 por ciento y las no petroleras sólo 3 por ciento, lo que muestra “fragilidad” del sector.

Recordó que en las encuestas que aplica el BdM a analistas y empresarios “los factores de gobernanza se han vuelto su mayor preocupación, las condiciones económicas internas, las finanzas públicas y las condiciones externas”.