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El artista de la Generación de la Ruptura ofrecerá esta conferencia como parte de las actividades que la institución realiza en colaboración con la Universidad Autónoma de Coahuila

Los artistas se nutren no solo de aquello que radica en su propia área. Si bien es la disciplina que dominan y el contexto en el que se desenvuelven lo que más influye en su trabajo, siempre se nutren de otras áreas, espacios y personas.

Esto lo ha experimentado el artista Arnaldo Coen a lo largo de más de 60 años de trayectoria, quien reconoce en esta diversidad de factores creativos un punto importante para estimular y enriquecer la propia obra.

Sobre esto hablará el integrante de la Generación de la Ruptura este lunes en la charla “Arte multidisciplinario, interdisciplinario e indisciplinario: una participación disruptora”, en punto de las 18:00 horas a través del Facebook del Seminario de Cultura Mexicana (SCM) Corresponsalía Arteaga —en colaboración con la Universidad Autónoma de Coahuila—, y en entrevista con VANGUARDIA ahondó sobre el tema.

“Buscaré abordar un pco el proceso creativo de los artistas, cómo se va desarrollando, y esto tiene que ver con la capacidad que tiene uno de trabajar con otras personas; puede ser con performance, con danza, una multitud de posibilidades de cómo un artista puede trabajar con otros de otras disciplinas”, explicó el maestro.

“Si se trabaja con agentes de un mismo campo es interdisciplinario, pero una de las posibilidades que tiene el artista, y que creo que es la principal, pues es la libertad, y la libertad no necesariamente corresponde a una disciplina determinada, entonces se vuelve algo que está fuera del contexto convencional de lo que está haciendo”, agregó.

Coen, quien ha trabajado en su obra desde la pintura y la escultura hasta el arte objeto y el diseño gráfico, se ha involucrado con muchas otras disciplinas más y gran cantidad de artistas, experiencias que ahora compartirá con los seguidores del SCM y los alumnos de la UAdeC.

“Al principio sobrevivía no de la pintura, si no que yo estudié diseño gráfico y publicidad y entonces durante mucho tiempo, antes de dedicarme al arte, trabajaba en una agencia de publicidad o hacía anuncios freelance; vivía de eso y pintaba por el gusto”, recordó, “ahí trabajé con obra que era más bien por mi necesidad de expresarme y lo hacía con entera libertad puesto que no vivía de eso”.

“No me preocupaba trabajar en la pintura hasta que un día vino una exposición”, continuó, “y ahí empecé a exponer y tener un mercado. Tuve la suerte de que la señora Cooper, la dueña de la galería, empezó a tener ventas y ya me permitía recibir dinero de lo que venía de mi arte y entonces ya recurría menos a solamente vivir de ser diseñador gráfico”.

Esta primera faceta como diseñador fue la que le enseñó a trabajar en equipo. En ese momento, señaló, su labor se interconectaba con la de los autores, ejecutivos de publicidad, y esto se trasladó a su entorno artístico.

Entre los creadores con los que llegó a entrar en contacto se encuentran Diego Rivera, a quien conoció en su juventud, o Alejandro Jodorowsky, así como el también cineasta Luis Buñuel y la coreógrafa Rocío Sagaón, quienes lo invitaron a colaborar en sus producciones o vistazos a su arte, todo esto como resultado de reuniones que se daban en la Zona Rosa en las últimas décadas del siglo 20 entre artistas de todas las disciplinas.

“Una generación que fue inmediatamente posterior a la mía, hicieron cosas que se llamaban ‘los grupos’; había mucha gente que estaba en eso. Felipe Ehrenberg, Víctor Muñoz, Gabriel Macotela, muchos artistas que trabajaban en grupos y hacían trabajos interdisciplinarios entre ellos”, comentó respecto a otros creadores que han adoptado una perspectiva similar sobre el proceso creativo, “a mí me tocó estar en la transición entre la generación de la Ruptura y ellos, y me tocó mucho ver este trabajo y participar con ellos”.

Homenaje a John Cage, obra de Arnaldo Coen y Mario Lavista.

El artista, nieto de la mezzosoprano Fanny Aitúa, una de las fundadoras del SCM, también reconoció que su participación en el seminario, integrado por artistas, científicos, investigadores y en general profesionales de muy distintas áreas —y edades—, también le ha permitido seguir explorando la diversidad disciplinaria que existe en el ámbito cultural mexicano.

Poniendo como ejemplo una colaboración que hizo con el músico y compositor Mario Lavista —con quien hizo una serie de partituras gráficas y le permitió involucrarse con la música—, expresó que es el “compartir algo, el reconocer que hay disciplinas que uno no domina”, es uno de los puntos que más aprecia de la multidisciplina.

“Es otro lenguaje, pero puede ser armónico con lo que uno está haciendo”, concluyó.