Expertos en temas financieros recomiendan que el plástico se use con prudencia. Foto: Moisés Pablo/Cuastoscuro.com
En situaciones de crisis sanitaria y de demanda como la del ‘coronavirus’, es crucial decidir y dar nuestros pasos con “inteligencia financiera” en lugar de hacerlo precipitada o emocionalmente. Claves para afrontar las decisiones económicas familiares y personales de la forma más segura y racional.

Además de ser una amenaza para la salud física, emocional y psicológica de las personas, la pandemia mundial del Covid-19 está dejando en una situación delicada a otro paciente, que seguirá requiriendo de cuidados especiales después de salir de la  crisis sanitaria: la economía de las familias y los ciudadanos.

Al igual que las personas, este paciente necesitará que se le administren las vacunas, antídotos y tratamientos más eficaces, para sanar sus heridas y no recaer en el futuro.

CONSECUENCIAS EN EL TEJIDO PRODUCTIVO.

La crisis sanitaria y de demanda producida por el ‘coronavirus’,  no solo está teniendo unas consecuencias económicas de calado sobre el tejido productivo, sino también unas consecuencias dramáticas para los ciudadanos, según  la Asociación de Educadores y Planificadores Financieros, AEPF  (https://aepfinancieros.org).

“Venceremos a la enfermedad, pero es preciso pensar en los próximos trimestres, en cómo se vuelve progresivamente a la normalidad, y en disponer de los resortes para gestionar el daño que supone a corto plazo esta crisis y para preparar el ‘día después’ del pico de contagios, cuando la situación empiece a normalizarse”, señala Dositeo Amoedo, presidente de la AEPF.

Recalca que “si hay un ámbito en el que es imprescindible una educación financiera de calidad, es el momento actual. Tener un control de la salud financiera es esencial para no dejarse llevar por emociones pasajeras, más aún cuando son negativas como muchas de las instaladas ahora el imaginario colectivo”.

La AEPF ofrece en abierto, en línea y gratuitamente durante abril y mayo, su programa de Educación financiera “Yo Welfare” (https://aepfinancieros.org/educacion-financiera-ciudadanos), que “permite a los ciudadanos adquirir los conocimientos y herramientas para afrontar las decisiones económicas familiares y personales de forma más segura y ayuda a realizar un uso más eficiente de sus recursos en una situación como la actual”.

Este programa también prepara a las personas para tener unos hábitos financieros correctos en el futuro, según Amoedo.

Caterina Ruzza, educadora financiera de calidad de la  AEPF, explica a Efe que “el principal problema de la mayor parte de las familias es que no cuentan con un fondo de emergencia para cubrir los desfases que se producen en el presupuesto familiar provocados por un imprevisto como el coronavirus”.

“Tampoco se cuenta con un fondo de liquidez y otro de reserva para imprevistos mayores como quedarse sin trabajo durante muchos meses”, advierte.

“Una solución consiste en ocupar el tiempo del confinamiento en realizar un presupuesto de contingencia”, según Ruzza.

También recomienda aprovechar este momento para realizar un presupuesto destinado a cuando vuelva la normalidad, “reflexionando ahora en caliente sobre la importancia de tener un fondo de emergencia, un fondo de liquidez, un fondo de reserva antes de destinar dinero a otros menesteres”.

Después llega el momento de colgar estos dos presupuestos en el tablón de la cocina: el de contingencias para cumplirlo ahora y el destinado a la normalidad  para motivarnos, de cara a cuando la situación vuelva a su cauce, de acuerdo a Ruzza, que explica que esto se conoce técnicamente como “hacer budgeting”.

PREGUNTAS Y REFLEXIONES CLAVE.

Esta experta describe  una serie de preguntas o reflexiones clave, en materia de “educación y planificación financiera” que deberíamos plantearnos antes de decidir o actuar durante y después de la crisis, inspiradas en las cinco áreas de la economía ciudadana que aborda el programa “Yo Welfare” de la AEPF.

Los expertos recomiendan aprovechar el tiempo del confinamiento para reflexionar “en caliente” sobre la importancia de tener un fondo de emergencia, y para planificar dos presupuestos: uno de contingencia, para cumplirlo ahora, y otro destinado a cuando v
“Venceremos a la enfermedad, pero es preciso pensar en los próximos trimestres, en disponer de los resortes para preparar el ‘día después’ del pico de contagios, cuando la situación comience a volver a la normalidad
Dositeo Amoedo, Presidente AEPF

1.- "BUDGETING" (estrategias y herramientas para gestionar ingresos, gastos y ahorro):

Ante una crisis como la actual, según Ruzza convendría preguntarse: “¿Tengo un fondo de emergencia que cubra un mínimo de tres meses de consumo en caso de tener un imprevisto como el que me está provocando el coronavirus?” .

“Si vives al día, tu cuenta corriente se queda en descubierto, el banco te carga a veces una comisión considerable, y no consigues ahorrar algo de dinero a pesar de que te lo propones ”, probablemente la respuesta a esa pregunta sea “no”, tengo ese fondo de emergencia, de acuerdo a esta educadora financiera.

“Esto ocurre porque no se tiene una planificación financiera personal, o mejor dicho, porque no se conocen las ventajas de tener una planificación financiera personal!”, enfatiza.

2.- PROTECCIÓN (cómo proteger a la familia en el presente):

Por su parte, otras personas podrían plantearse cuestiones como: “Nunca pensé que esto me pudiese pasar a mí, ¿y si mi sucede? ¿Cómo quedaría mi familia si este virus puede conmigo? ¿En qué situación económica quedarían mis hijos….?”, según Ruzza.

Señala que plantearse estas preguntas puede ayudar a muchas personas a entender lo que significa proteger a su familia, y la importancia de que un educador financiero les calcule el precio de asegurar una cantidad a aquellos familiares que le sobrevivan.

 3.- JUBILACIÓN (cómo gestionar y proteger el futuro):

"Estos acontecimientos normalmente duran poco pero erosionan  el Estado del bienestar", según Ruzza, para quien ahora no es el momento de pensar en el largo plazo ni en la jubilación, cuyo periodo es cada vez más largo, sino de reflexionar sobre cómo queremos vivir cuando esto pase y si nuestros ingresos volverán a ser los normales.

De todos modos, si uno no lo hizo hasta ahora, puede ocuparse durante el lapso de confinamiento de planificar la jubilación para tener el nivel de vida que desea, para después poner esos planes en marcha cuando vuelva la normalidad, apunta. 

4.- ENDEUDAMIENTO (cómo gestionar la hipoteca y los préstamos personales):

“Cuando decidimos comprometer ingresos futuros para satisfacer necesidades inmediatas como la compra de una casa o un coche que necesitamos para trabajar, es importante planificar bien si un imprevisto en el camino o un suceso como el coronavirus, puede comprometer nuestra fuente de ingresos”, advierte Ruzza.

“La planificación de los compromisos de deudas está muy ligada a la planificación de la protección y el ‘budgeting’, porque en estas situaciones que se tienen deudas, el fondo de emergencia y de liquidez tiene que ser mayor. Por tanto, es importante revisar, no solo la deuda, sino también la planificación de la protección y el ‘budgeting’”, recomienda.

5.- INVERSIÓN (liquidez, reserva y estrategias de inversión eficientes y eficaces):

Según Ruzza, en esta situación algunas personas pensarán: “Mi plan de pensiones y mi fondo de inversión están bajando, pero no sé qué hacer, no quiero ver mis posiciones en el banco porque me deprimen más”.

“Esta reflexión seria diferente si las inversiones estuviesen planificadas de acuerdo con los objetivos vitales, y de forma eficiente y coherente, para los cual es fundamental recibir una adecuada educación financiera para ciudadanos”, recalca Ruzza presidenta del comité de educación financiera de la AEPF.