Diversos análisis publicados en los primeros meses de la actual administración federal han advertido sobre una posible crisis energética aún más importante que la relacionada con el desabasto de gasolina que padecimos, sobre todo, durante las primeras semanas del año. Una crisis que estaría relacionada con el suministro de gas y de energía eléctrica.

Uno de los analistas que se ha ocupado del tema es el columnista Carlos Loret de Mola, quien el pasado 12 de febrero publicó en las páginas de VANGUARDIA un artículo titulado “viene una crisis peor que la de la gasolina”, texto en el cual señaló, entre otras cosas, que la producción de gas natural estaría cayendo en picada en México.

La precisión viene al caso a propósito del reporte que publicamos en esta edición, relativo al fuerte incremento que, de acuerdo con usuarios de gas natural en Saltillo, estaría teniendo este carburante que, además de sus usos industriales, tiene un uso doméstico.

¿Por qué vincular ambos datos? En primer lugar, porque es bien sabido que, de acuerdo con las reglas del mercado, frente a una escasa disponibilidad de un bien que tiene una alta demanda, la consecuencia natural es que su precio se incremente.

La segunda es que, frente a la ausencia de información oficial que permita a los usuarios de gas natural conocer las razones por las cuales se ha incrementado significativamente su factura mensual, el vacío tiende a llenarse con especulaciones o conjeturas que se formulan a partir de los elementos que se tienen a la mano.

En el caso específico de Saltillo, los usuarios de gas natural no cuentan con mayores elementos para explicar por qué en algunos casos, a los cuales VANGUARDIA tuvo acceso, los recibos por consumo mensual registraron incrementos de hasta 800 por ciento.

El proveedor del servicio en la capital coahuilense probablemente podrá señalar que el crecimiento en la factura -desproporcionado al decir de los usuarios- se debe al mayor uso del carburante por la época invernal, o a fugas registradas en las instalaciones domésticas.

Sin embargo, tal explicación no parece alcanzar para justificar el súbito crecimiento en la factura cuando se comparan meses similares, por ejemplo, enero del año pasado con enero del presente año. Probablemente las temperaturas promedio fueran más altas este año, pero aún así la memoria de los usuarios les dice que la explicación es insuficiente.

Y en tanto no se ofrezca información puntual, no solamente de parte de la empresa concesionaria del servicio en Saltillo, sino también por parte de las autoridades, la mesa seguirá puesta para la especulación, pues lo datos duros parecen demostrar que la producción de gas natural en México está en crisis.

No se trata de un asunto menor. Al menos no para quienes vivimos en la región sureste de Coahuila, pues además de ser un insumo relevante para la industria de la región, el gas natural es utilizado por miles de familias para tareas domésticas esenciales.