La primera salida del Presidente de nuestro país al extranjero no podía estar mas pintoresca financieramente hablando, esperó y esperó hasta que llegó el momento exacto para cruzar la frontera. El escenario financieramente fue inmejorable, elecciones en puerta en Estados Unidos, una pandemia económica que tienen contra las cuerdas a las economías de América Latina y un renovado tratado de libre comercio con Estados Unidos y Canadá que viene a refrescar enormemente las relaciones entre éstos.

La visita a primera vista trae certidumbre en las relaciones comerciales, tranquiliza a los empresarios de ambas naciones, hace valer la buena voluntad de fortalecer las condiciones labores de los trabajadores en nuestro país cuando éstos desarrollen sus actividades en empresas asociadas al nuevo tratado, define nuevas reglas de juego en industrias de mucha importancia para nosotros como la automotriz, la farmacéutica y la de electrodomésticos, al final le conviene a todos.

Ambos mandatarios cerraron filas en torno a los empresarios más importantes de ambas naciones y les midieron el pulso y el ánimo de hacer comercio, además éstos empresarios fueron testigos de esta primera visita presidencial y pueden coincidir en el hecho de que sin inversiones, generación de comercio y apertura económica no se va a salir rápido de esta situación económica. Veremos que nos depara el nuevo T-MEC.