Merle Ilina y Luis Falcón reflexionan sobre un tema que la mayoría de los aspirantes al Gobierno del Estado mencionan sin cansancio: el cambio en el poder. Sin embargo, estos jóvenes cuestionan qué significa verdaderamente una alternancia y cuál es el papel de la ciudadanía para lograr que las cosas en nuestra entidad enderecen su camino. Más allá de respuestas partidistas, nuestros invitados mueven a la reflexión y la consciencia.

Creo que ante estas elecciones, Coahuila es un estado que está listo para la alternancia. Para empezar, las condiciones políticas y sociales se están generando en nuestro Estado, el año pasado hubo una derrota de grandes bastiones priístas; y este año Coahuila será una de las batallas que definan la fuerza con la que el PRI va a la elección presidencial. En Coahuila, aumenta la defensa de las causas sociales porque las condiciones han sido críticas a través de los años sin que se le preste mucha atención; tenemos problemas de desapariciones forzadas, problemas ambientales como la construcción del CIMARI que han obligado a que la misma gente tome la política en sus manos, se organice e incidan más en cómo se hacen las cosas en Coahuila. Hay que preguntarnos bien: ¿qué es la alternancia? No necesariamente votar contra el partido que nos ha gobernado siempre nos va a llevar a un cambio; lo hemos visto en otros estados y a nivel nacional; no es necesario tomar como una opción partidos como el PAN, puesto que sus integrantes siguen haciendo o votando por políticas públicas que van contra la ciudadanía. Más allá de votar, tenemos que organizarnos para estar informados e ir atendiendo nosotros mismos nuestros problemas sin necesidad de un Gobierno y con mayor sentido de colectividad.
 

Merle Ilina, 26 años. Lic. en Relaciones Internacionales.

Está tan cabrona la cosa que, como dirían los halcones del narco, más vale vivir 6 años de rey que 50 de buey. No sé si estamos preparados. Pero es necesario un cambio de poder. Que salgan los que están y que no quede ningún protegido aunque cambie el color. Difícil, porque mamar chichi del Estado es un vicio de todas las clases y beneficiarios. Es necesario alguien que gobierne para todos, que se desligue de su partido, casi a traición, porque los partidos son las principal mafia organizada, y sólo teniendo poder se les puede dar la espalda: darle la puñalada a los amiguismos, los compadrazgos y al tráfico de influencias. Que no lleguen al mandato debiendo favores, porque por esas deudas ponen al frente de las dependencias a cada imbécil que luego puede hacerse Presidente de la República... o del PRI nacional. Alguien que al tomar protesta elija la deslealtad a su partido por una real fidelidad a los intereses y garantías de toda la gente. Que por primera vez el partido ganador reciba la sensación de que lo han engañado, de que no obtendrá beneficios... y así, la ciudadanía podrá recuperar un poco de confianza y dignidad que el sabor de la venganza da al ver cómo se joden los que nos joden. Que la próxima persona en el trono rinda cuentas a todos, no que las cuentas sean maquilladas por la complicidad de unos cuantos. Y que por favor, al llegar al poder, se quiten la malsana costumbre de pintar todo emblema institucional e infraestructura con sus colores partidistas como si fueran perros, machos alfa, que mean para marcar territorio. Necesitamos un Gobierno civilizado, incluyente de todas las voces: ningún candidato tiene eso.
 

Luis Falcón, 25 años. Actor de Cabaret y Psicólogo.