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A medida que nos adentramos en el otoño se consolida la mejor época para comer esta deliciosa y nutritiva fruta

Conocida como la fruta perfecta, debido a sus beneficios para la salud cardiovascular y sus múltiples aportaciones al organismo, la granada es un fruto que nos ayuda a mantenernos saludables. Y es que tiene más antioxidantes que el vino tinto, los arándanos y el té verde.

De entre la gran variedad de frutas que existe, las que tienen colores vivos son las que poseen una mayor carga antioxidante. Y una de las que más destaca es, sin duda, la granada.

Cortar una granada es abrir un tesoro: un cofre de jugosos y dulces rubíes cargados de nutrientes esenciales para la salud. Destaca por su contenido en estrógenos vegetales, que están muy relacionados con la fertilidad. También es rica en antioxidantes, vitaminas (A, C, D, E, K, B1, B2 y B3) y minerales (potasio, fósforo, hierro, azufre, silicio, zinc y calcio), así como ácido cítrico, ácido málico y Omega 5. Además, esta fruta tiene la ventaja principal de ser muy rica en nutrientes, a la vez que es baja en grasas y azúcares.

¿Cómo escogerla?

Las granadas en el pico de su proceso de maduración son jugosas y dulces. Para comprarlas en el momento perfecto, hay que agarrar varias granadas del mismo tamaño y escoger la que se sienta más pesada con relación a las demás (¡esa es la más jugosa!). También es importante fijarse que la cáscara no tenga golpes o fracturas y que sea de un color intenso. La fruta completa puede conservarse a temperatura ambiente, pero dura mucho más tiempo si se refrigera.

¿Cómo cortarla?

La clave para cortar la granada es un recipiente hondo relleno de agua; es la única manera de evitar hacer un desastre en la cocina. En una tabla de plástico o vidrio, primero hay que cortar la granada en dos, y luego cortar nuevamente cada una de las mitades en dos.

Es importante cortar con cuidado porque el jugo de la granada mancha (por eso es recomendable usar una tabla de plástico; porque las tablas de madera se tiñen fácilmente). Sumergiendo uno por uno los cuatro pedazos en el agua, se retiran las semillas empujando cuidadosamente con los dedos.

Las semillas se hunden al fondo del bol, mientras que la membrana blanca que las separa flota.

Cuando se hayan removido las semillas de los cuatro pedazos, se retiran los residuos de membrana de la superficie con la mano o con una cuchara, y con un colador, se cuelan las semillas y se conservan en un recipiente cerrado en el refrigerador.

Beneficios de la granada

El ácido cítrico, que confiere el sabor característico de esta fruta, potencia la acción de la vitamina C y ayuda a eliminar toxinas de todos los órganos del cuerpo, ideal para las dietas depurativas y adelgazantes.

Una prueba de su alto contenido en taninos es la sensación áspera que deja la fruta en el paladar y en la lengua. Estos taninos ejercen una acción astringente y antiinflamatoria en la mucosa del tracto digestivo, por lo que son útiles en casos de diarrea.

Las propiedades antioxidantes de la granada son capaces de disminuir los niveles de LDL (colesterol malo), mejorando las hiperlipidemias e hiperglucemias.

Dentro de los minerales destaca su contenido considerable en potasio. Por su riqueza en este mineral y su bajo contenido en sodio, es recomendable en personas hipertensas.

El consumo de 8 onzas de jugo de granada al día durante tres meses, es capaz de mejorar la cantidad de oxígeno que llega al músculo cardíaco en pacientes con enfermedad coronaria.

Posee flavonoides del tipo de las antocianinas (delfinidina, cianidina y pelargonidina), con una importante acción antioxidante, inhibidora de la producción de radicales libres.

Refuerza el sistema inmunológico, aumentando las defensas contra los resfriados, gripe, faringitis, otitis y sinusitis.

**Una receta con granada**

Costillas de cerdo con melaza de granada

Rinde 4 porciones

Ingredientes

2 costillares de cerdo (unas cuatro costillas por persona).

Para la marinada

100 gramos de melaza de granada

60-80 ml de aceite de oliva virgen extra

1 diente de ajo picado

1 cucharada de hierbas provenzales

½ cucharada de jengibre

Mostaza, pimienta negra, comino molido, chile seco, cilantro fresco y sal.

Para la melaza:

300 ml de jugo de granada natural

90 gr de azúcar

Un trocito de piel de limón

Preparación:

Para la melaza, pon a al fuego el jugo de granada, junto con la azúcar y el limón. Una vez que hierva baja el fuego y deja unos 15 minutos.

Un par de horas antes de hacer las costillas prepara la marinada, mezcla las especias, el diente de ajo y el aceite. Sala las costillas al gusto y úntalas con la melaza de granada, a continuación riega con el aceite y las especias preparadas, cubre con film transparente y refrigera.

Precalienta el horno a 200º C, con el ventilador o con calor arriba y abajo (entonces pon las costillas a una altura por debajo de la mitad del horno). Hornea las costillas de cerdo durante 12 minutos aproximadamente, hasta que empiecen a tomar color. Dales la vuelta y vuelve a hornear hasta que estén bien doraditas, baja la temperatura a 190º C. Ve bañando las costillas con el jugo que queda en la bandeja y vuelve a darles la vuelta para que se doren un poco más por la primera cara que se horneó.