La conductora dijo que ella se ha ganado su trabajo a pulso y siente injusto que la vean como la 'Dueña de Televisa'

Andrea Legarreta no deja de estar en el ojo del huracán por las declaraciones que dio Alfredo Adame en donde la tachaba de cornuda, de acostarse con un vicepresidente de Televisa, de correr a quien ella quería en los programas de televisión donde participa y además le ponía el cuerno a sus esposo Erick Rubín.

Legarreta piensa demandarlo y que su denuncia se tipifique como violencia de género. Además, durante entrevista con medios, mostró un mensaje que le envió Mary Paz Banquells, exesposa de Alfredo Adame, en donde lo tacha de un mal padre, un hombre hostil y violento que no respeta familias. 

“Mary Paz Banquells me hizo llorar de la tristeza, y más que por mí, por lo que ella ha vivido y de lo que sus hijos han vivido. [Me escribió] diciéndome 'Qué pena que tus hijas tengan que pasar por lo mismo que pasaron mis hijos'. Se los voy a leer, nada más una partecita, porque no puedo, no la voy a ventilar del todo, porque no es justo”, compartió.

Mary Paz le envío varios mensajes pero ella leyó los que le parecían pertinentes: “Me siento muy avergonzada por mis hijos que llevan el apellido de esta persona, más pena me da que tus hijas tengan que pasar hoy por lo mismo que pasaron mis hijos al oír a un personaje tan enfermo hablar de su madre de esa manera y bueno mucho más’”, leyó Andrea.

Además agregó que es injusto que se le cuelguen milagritos que no tienen nada que ver con ella: “Estoy harta de que la gente diga: 'A ver, eres una mujer que trabaja, que le va bien, que llevas muchos años, entonces tienes un padrino o un amante, seguramente un vicepresidente o un político'".

“No pueden ver que una mujer esté aquí parada y que tiene un trabajo porque van a decir: 'Te estás acostando con el director de la revista y tú seguramente te estás acostando el dueño de la empresa'. Ya estuvo bueno, ya me tienen harta diciéndome que yo soy la que corre y contrata”, señaló.

Sobre el hecho de que Adame había pasado los peores años de su vida laboral junto a ella, eso es algo que no se le hizo lógico, ni verdad: “Todavía en el 2000 que Erik y yo nos casamos, él fue testigo de mi boda y fue quien manejó el auto de la novia, o sea donde iba yo. Él manejó el coche cuando me casé. A una persona que le tienes mala onda no lo invitas ni a tu boda. Él me llevó, junto con mi papá, en uno de los días más felices de mi vida”, contó.