Aprovechando el necesario vacío que se crea en el interregno de la transición de gobierno, exdirigentes sindicales del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) intentan agitar a los 400,000 trabajadores sindicalizados y 200,000 jubilados

Es difícil aceptar la versión de que los apoya algún político vinculado al nuevo gobierno, pues, aunque el pretexto sea la “democracia sindical”, se antoja difícil que el nuevo gobierno quiera recibir un IMSS con problemas laborales.

 

Sería irresponsable que alguien, por la libre, se lance a trastocar la paz laboral del instituto, factor que ha permitido que haya resuelto, por ahora, su viabilidad financiera. Le dejarían la víbora chillando al expanista Germán Martínez Cázares.