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A más de seis años desde que asesinaron de 72 puñaladas a Luis Rodrigo Carrillo Ramírez, de 17 años, su madre María Guadalupe Ramírez todavía exige justicia, pues los avances en la investigación han sido nulos

A más de seis años desde que asesinaron de 72 puñaladas a Luis Rodrigo Carrillo Ramírez, de 17 años, su madre María Guadalupe Ramírez todavía exige justicia, pues los avances en la investigación han sido nulos.  

El entonces estudiante de preparatoria fue asesinado el 15 de abril del 2010 al interior de su domicilio. Fue encontrado -desnudo y con heridas en el tórax y cuello- por su papá y su hermano de 12 años. Desde entonces la investigación continúa sin apuntar a algún sospechoso. 

Ramírez platicó que fue hasta hace un año que hubo un probable sospechoso: un hombre que vive a cinco cuadras de su casa en el fraccionamiento Acueducto. Pero las autoridades lo desligaron del homicidio “porque él cooperó y declaró voluntariamente”. 

La investigación tuvo un retroceso, “es como si estuviera en ceros todavía”. Lo único que la conforma son más de 80 declaraciones de personas que conocían a su hijo, testimonios “muy vagos” que no ayudan. 

El pasado viernes, la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) ofreció una disculpa pública a la familia de Luis Rodrigo por la dilación en la investigación. 

A pesar de que el procurador Homero Ramos se había comprometido a asistir al evento en la Facultad de Jurisprudencia y pedir personalmente la disculpa, un día antes avisó a la madre de familia que debía ausentarse porque le encargaron la seguridad de los embajadores de 61 países y representantes de 10 organismos internacionales que llegaron el viernes a Saltillo, lo que provocó el enojo de la familia del joven.

En lugar de Ramos asistió el Subprocurador Liberto Hernández, quien leyó una carta de disculpa a la familia Carrillo Ramírez.