Foto: Cuartoscuro
Pobladores afectados por el Proyecto Integral Morelos exigen un organismo que investigue y sancione irregularidades que implican violaciones a las normas de seguridad en los megaproyectos.

Por Paris Martínez (@paris_martinez) para Animal Político

Luego de que el pasado 11 de enero, el presidente Andrés Manuel López Obrador se comprometió a evaluar la pertinencia de continuar el Proyecto Integral Morelos (que contempla la creación de dos termoeléctricas y un gasoducto), habitantes de Puebla, Tlaxcala y Morelos afectados por este megaproyecto energético demandaron no solo su cancelación definitiva, sino también la creación de una “comisión de la verdad” que investigue los actos de corrupción que permitieron su puesta en marcha.

Vecinos de estas entidades, agrupados en el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y el Agua, denunciaron que, producto de dicha corrupción, el gasoducto Morelos surca las faldas del volcán Popocatépetl, discurriendo a ras de suelo a lo largo de una zona de riesgo volcánico, pasando por puntos en los que correrán lahares y flujos piroclásticos en caso de una erupción, lo cual fue advertido en su momento por el Centro Nacional para la Prevención de Desastres, sin que eso detuviera las obras.

Sin embargo, advirtieron, el peligro de fractura y explosión no sólo se presenta ante una eventual erupción volcánica, sino que se mantiene de forma latente en las 60 comunidades por las que atraviesa el gasoducto ya que, como reconocen los mismos estudios elaborados por la Comisión Federal de Electricidad, en caso de una fractura incidental, la “zona de alto riesgo” sería de 608 metros alrededor del punto siniestrado.

En 2010, cuando iniciaron estas obras, “nadie nos consultó nuestra opinión” y al poner en marcha los trabajos, “no se tomaron en cuenta las características de nuestras comunidades, y los riesgos que el gasoducto genera”, explicó Araceli Hernández, habitante de la localidad San Damián Texoloc, en Tlaxcala.

“En la comunidad de San Vicente –ejemplificó– pusieron el gasoducto cerca de la comunidad, a pesar de que ahí todos se dedican a la producción de tacos de canasta, y en todo el pueblo constantemente hay encendidas hornillas, por muchas horas, y el mismo riesgo tienen otras comunidades de la zona, en donde se dedican a la alfarería y también tiene hornos encendidos por mucho tiempo.”

Otro ejemplo, señaló, “es mi comunidad, San Damián Texóloc, el ducto fue instalado en aguas salitrosas, que aumentan el deterioro del tubo y el riesgo de fugas”.

En algunas de estas localidades, subrayó, como San Jorge Tezoquipan, San Vicente Xiloxochita, San José Teacalco, La Trinidad Tenexyécatl, San Cristóbal Oxtotlapango, Santa Isabel Tetlatlahuica, “el ducto pasa a 20 metros”, es decir, dentro del rango de “alto riesgo” en caso de explosión.

Todas estas irregularidades en el trazo del gasoducto, que implican violaciones a las normas de seguridad, subrayó, deben ser investigadas por una “comisión de la verdad”, que identifique y sancione a los responsables.

En Morelos, añadió Jaime Domínguez Pérez, el problema se prolonga tanto como el ducto: “Si ustedes conducen sobre la carretera que va a Cuautla, verán que el gasoducto está en el acotamiento, en la orillita del asfalto, y eso implica no sólo un riesgo para las comunidades, sino para toda la gente que pasa por la carretera”.

Además, subrayó, ante una eventualidad volcánica, una explosión de este ducto dejaría a diversas comunidades completamente incomunicadas, con el ducto ardiendo de un lado y el volcán del otro.

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