Estamos a la mitad de marzo de 2021 y dentro de los partidos políticos como el Partido Acción Nacional (PAN) y Morena, ha surgido un clima de antagonismos que en algunos casos el entendimiento no se ha visto, a pesar de que el tiempo ya les reclama que deben presentar a los candidatos a las alcaldías y a las diputaciones federales que contendrán en las próximas elecciones del 6 de junio, lo que conduce a pensar que se trata de partidos amorfos y sin unidad en cuanto a su estructura interna, es decir, que carecen de definición.

En el PAN se han visto brotar nombres que pudieran jugar el día de la elección para la presidencia de Torreón, y cuyo liderazgo, al parecer, es el del exparlamentario Marcelo Torres Cofiño, quién con apariencia de magister en asuntos políticos, se ha presentado ante la ciudadanía con el señuelo de dar solución a los problemas que le sean planteados, sin embargo su último puesto como diputado local su labor más atrayente fue la de cortejar al gobernador hasta en actos donde no se requería su presencia que según él le otorgaba un estatus político de altura, pero que en la realidad la opinión iba en el sentido de ser una sombra adosada al Ejecutivo del Estado que le restaba puntos como un legislador a las órdenes de su coterráneo priista, por lo que su paso por el Congreso fue con más pena que gloria.

Por otro lado y ya en terrenos de Morena, han salido a relucir aspirantes a la presidencia municipal lagunera como José Ángel Pérez Hernández, que dejó otros partidos para emigrar a Morena pensando en que la corriente del partido del Presidente de la República lo jalaría y lo sentaría en la alcaldía. Otro elemento más sería la diputada Miroslava Sánchez quién con su influencia considera que tiene supremacía para ganar.

Hay un tercero, Luis Fernando Salazar, quien desdeñando a su anterior partido brincó a Morena con la idea de que sus seguidores, pirateados al PAN, lo apoyarían para su registro como candidato a la alcaldía de Torreón, nada más que los ciudadanos deben aquilatar esa situación, pues si con esa facilidad cambia de partido, suponiendo sin conceder, como alcalde cambiaría de opinión con toda tranquilidad a los reclamos de la población.

¿Qué se puede esperar de personas que de la noche a la mañana cambian de ideología solo por obtener un interés propio y no para la ciudadanía? ¿Es posible darles la confianza a personas que cortan las líneas ideológicas solo para provecho personal?  

Seamos realistas, Morena se ha convertido a nivel nacional en un cazo gigantesco recipiendario de toda ralea de aspirantes a todos los puestos de elección popular sin que sean calibrados, pues si se esculcan los perfiles de algunos candidatos de muchas regiones del país, se dará cuenta de que muchas son personas acosadoras que juegan para obtener una curul, gubernatura, alcaldía, regiduría o cualquier otro nivel de importancia.

Evidentemente los partidos políticos son el semillero de elementos que conducen la cosa pública y en la que debe descansar la confianza del pueblo, pero que una gran cantidad de políticos fallan en forma estrepitosa sin cumplir originando males para la población, pero que finalmente los perdonan por la serie de justificaciones que dan y sobre todo por las dilatadas soluciones que llega un momento en que la ciudadanía se va olvidando, y lo que es peor, que vuelve a confiar dando lugar a un vínculo afectivo y crear un síndrome de Estocolmo en materia política.

El acceso a aceptar las diferentes ideologías al cambiar de partidos políticos, expone el interés mezquino que tienen los saltimbanquis para obtener beneficios y asegurar un futuro propio sin preocupaciones. Con la mutación que experimentan al ir saltando de partido en partido, descubren las sombras de cada institución en donde no son aceptados para contender en elecciones. Que tipos tan pobres.

Se lo digo EN SERIO.

franciscoaguirreperales@gmail.com / @aguirreperalesf