Marcos Baghdatis, de Chipre, se limpia el sudor durante la primera ronda del torneo abierto de tenis de EU. Foto: AP
El argentino Leonardo Mayer, que se vio obligado a abandonar por un golpe de calor durante su duelo ante el serbio Laslo Djere.

La agobiante calor del martes puso patas para arriba al Abierto de tenis de Estados Unidos: abandonos, atenciones médicas, toallas heladas, quejas y la aplicación de una regla de calor extrema inédita para los varones se conjugaron en un día de locos en el que nadie se quedó callado.

"En días como estos, se trata un poco de supervivencia", sintetizó la alemana Angelique Kerber, campeona en Nueva York en 2016. "Jugar en estas condiciones es algo brutal", añadió el serbio Novak Djokovic, que recibió la atención de un cardiólogo durante su partido ante el húngaro Marton Fucsovics, en el que sólo evitó la derrota porque su rival estaba casi tan agotado como él.

Más duro aún fue el argentino Leonardo Mayer, que se vio obligado a abandonar por un golpe de calor durante su duelo ante el serbio Laslo Djere. "Hay que parar esto. Hasta que no se muera alguien no van a parar", disparó el "Yacaré", que consideró que era "imposible" jugar bajo los más de 35 grados y la altísima humedad que había sobre el cemento del Corona Park.

El tenista ruso Daniil Medvedev se pone una toalla de hielo en la cabeza. Foto: AP

Tan extremas eran las condiciones, que los organizadores emitieron un comunicado en medio de la jornada para permitir que los jugadores tomaran una pausa de diez minutos entre el tercer y cuarto set. "Con diez minutos no alcanza, para recuperarme yo necesitaba una hora y media al menos", bromeó Mayer.

El español Pablo Carreño explicó que se enteró de la medida poco antes de salir a jugar su partido ante el tunecino Malek Jaziri.

"Estaba con (Diego) Schwartzman y hablábamos con los fisioterapeutas sobre si existía alguna norma por el calor, pero nos han dicho que sólo en el circuito femenino", contó Carreño. "Al poco tiempo, han venido a informarnos de que la regla de calor se había instaurado”.

Precisamente Schwartzman fue uno de los más enojados, pese a que ganó su partido ante su compatriota Federico Delbonis.

Un recoge pelotas coloca una toalla de hielo alrededor del cuello de la tenista belga Elise Mertens. Foto: AP

"Me tocó ganar, pero no entiendo por qué tenemos que jugar bajo estas condiciones", se quejó Schwartzman. "No sé por qué la ATP (Asociación de Tenistas Profesionales) y la ITF (Federación Internacional de Tenis) no ponen las cosas claras. ¿Por qué en Australia hay regla de calor y acá no? No lo entiendo", insistió el “Peque".

Para el número 13 del mundo, las 17 canchas del Corona Park serían suficientes para retrasar la jornada y que los jugadores no quedaran tan expuesto al sol abrasivo del mediodía y las primeras horas de la tarde. "Es muy peligroso para nosotros, para la gente que está mirando y no ayuda jugar así. Se podría esperar hasta el atardecer. Hay canchas de sobra acá", sugirió Schwartzman.

Mitigar el efecto del calor resultó toda una odisea para los jugadores. Por ejemplo, en cada cambio de lado, Djokovic se enfundaba toallas heladas por el cuello, los brazos y las piernas, como si se trataran las vendas de una momia.

La tenista de Bielorrusia Victoria Azarenka se pone una bolsa de hielo en la cabeza. Foto: AP

La danesa Caroline Wozniacki, que abrió la jornada en la pista Arthur Ashe, apeló a un recurso más natural. "Normalmente, con la sombra, no me siento tan cómoda, pero hoy fue realmente útil para poder enfriar un poco. Definitivamente estaba mucho más fresco en el lado con sombra, así que eso ayudó", dijo la número dos del mundo, que le ganó en dos sets a la australiana Samantha Stosur.

"En nuestra pista no había ni un poco de sombra", se lamentó el español Carreño. "Cuando iba a coger la toalla había un cuadradito y trataba de refrescarme allí”.

La diferencia de jerarquía de las pistas también influyó a la hora de poder hacerle frente al calor. El español Jaume Munar, que jugó cuatro horas en la pista 14 para ganarle al belga Ruben Bemelmans, contó que no tenían duchas para refrescarse en la pausa de los 10 minutos.

Un trabajador entrega cajas de agua a un puesto de concesión durante la segunda ronda del Abierto de Tenis de EU. Foto: AP

"Hemos ido al vestuario de la 17 y no han dejado ducharme porque no había ducha. Estábamos con otros jugadores de otras pistas y queríamos lo mismo, pero sin ducha no te duchas", se resigno el joven mallorquín, que sólo pudo cambiarse de ropa en el descanso.

Más afortunado resultó Djokovic, que pudo tomarse un baño de hielo, aunque su experiencia resultó algo vergonzante, según relató. "Fue muy gracioso porque Marton (su rival) y yo estábamos ahí, juntos en el baño de hielo. ¡Estábamos los dos desnudos en el vestuario tomando un baño de hielo!", exclamó el ex número uno del mundo, que con su histrionismo siguió contando la anécdota.

"Batallas 2:30 horas y de pronto estás desnudo con él en el vestuario sin siquiera haber terminado el partido. Debo decir que fue una experiencia maravillosa", ironizó el serbio.

El martes de locos pasó, pero parece que el tema no quedará allí, ya que el servicio meteorológico pronostica para hoy otra jornada de 35 grados a la que los tenistas deberán sobrevivir como puedan.